Arte7
entrevistó nuevamente de manera
exclusiva a Ricardo Islas, el director
coloniense radicado hace casi 10 años
en Chicago. En una entrevista súper
extensa, dio su opinión de del
cine actual de terror, sus comienzos,
sus deseos. Sus ganas de volver a vivir
en Colonia, y volver a filmar en Uruguay
nuevamente. Nos contó de su dura
etapa al llegar a Estados Unidos. Hizo
referencia de la sociedad norteamericana,
a la cual considera "muy conservadora
y chata". Habló acerca
de la figura de los críticos
de cine, a los cuales "respeto".
Dijo cuáles fueron las películas
que lo marcaron en su adolescencia,
sus directores favoritos. Nos informó
sobre sus proyectos futuros, nos adelantó
algo de su nuevo filme Lockout,
entre muchos temas más.
PRIMEROS PASOS
Empezaste
a escribir guiones a los 13 años,
¿cómo fueron tus inicios?

El almohadón
de plumas
A esa edad fue cuando escribí
el guión de Posesión,
que ya de entrada fue pensada para producirse
en Canal 3 de Colonia. Siempre lo que
hice, lo hice pensando en que llegarían
a algo. O sea, nunca pude ser el artista
que hace algo para sí mismo,
y lo guarda en un cajón y lo
mira. Cuando escribí el guión
de Posesión
a los 13 años, veía los
noticieros de Colonia, y me imaginaba
la logística de cómo filmar
una película. Nunca se cambió
el guión, desde que yo lo escribí
hasta que se produjo al final. No fue
tan fácil producirla, porque
cuando tenía esa edad, y fui
con el guión bajo el brazo al
canal de Colonia pretendiendo que la
produjeran, me mandaron de regreso a
mi casa. No era el momento en mi vida,
porque a esa edad era un niño,
y tampoco era el momento ni para el
canal ni para el país. Estamos
hablando de 1982, donde había
una crisis económica brutal.
Sin embargo, cuando regrese al canal
en 1985 con la idea de producir el mismo
guión, todo había cambiado.
No era tanto que había cambiado
la economía del país,
lo que había cambiado era el
espíritu, porque acababa de producir
la apertura democrática, y había
una espíritu de que todo se era
posible. Y aparte con mis 16 años
ya parecía más hombrecito.
La recepción fue diferente; me
dijeron que si conseguía 10 avisadores
ellos harían la película.
Entonces yo me fui con esa respuesta
muy contento a la calle a buscar avisadores.
Y hasta el día de hoy, creo que
tanto el canal como los 20 avisadores
que finalmente encontré, me dijeron
que sí, pensando que no habría
otro sí a posteriori. Pero no
fue así, de manera que unos meses
más tarde, regresé a Canal
3 y Canal 8 (en ese momento funcionaban
juntos) con una carta de avisadores
que decía "sí te
apoyamos", unos con dinero para
el aviso, otros con intercambio de pasajes
que se podían vender y transformar
en dinero. Y así fue que para
diciembre de 1985 estábamos en
pleno rodaje, que duró dos semanas.
La película se trasmitió
al aire el 26 de marzo de 1986, fue
un jueves a la noche bien tarde después
de la Red Informativa, tanto Canal 3
de Colonia y Canal 8 de Rosario, en
simultáneo pusieron la película
al aire.
¿No era una locura hacer cine
en Uruguay, y sobre todo en Colonia?
¿Qué opinaban tus padres?
Definitivamente
se puede decir que era una locura. Pero
quiero aclararte que yo no me plantée
nunca que estuviera haciendo cine. Dentro
de mi mente tenía una historia
que contar, que era ese guión,
pero en verdad quería hacer un
programa de televisión, porque
cine no había; era impensable
en 1985 en Colonia. Entonces yo veía
los informativos en la televisión,
donde en esos programas había
una persona en un escritorio sentado,
leyendo noticias, y luego había
entrevistas en exteriores. Entonces
mi mente hacia una conexión,
asociaba que el tipo leyendo noticias
frente a un escritorio era o podría
ser una escena en el interior de una
casa. Y las noticias en el exterior
podrían ser una escena en el
exterior de una película. Entonces
si estaban las cámaras, y esa
pantalla que proyectare esas imágenes,
logísticamente era posible hacer
una película. Y ahí empezaba
y terminaba mi razonamiento. Por esa
forma simplista, ingenua, ignorante,
casi de ver la vida tan simple fue que
ocurrió esa cosa extraña
que se llama Posesión,
dirigida por un guacho de 16 años
en Colonia. Porque había una
total falta de perspectiva de decir
"estoy haciendo algo imposible",
no se me pasaba por mi cabeza. A pesar
de que muchas personas me lo dijeron,
y no mis padres, porque ni siquiera
eran conscientes de lo que estaba pasando.
Y tomó mucho tiempo de que mis
películas se pasaran a ver en
el Cine Universitario, y empezaran a
llamar la atención, para bien
o para mal, de ciertos críticos.
Pero siempre mi cabeza funcionó
haciendo una especie de conexión
permanente entre deseo y acto cumplido.
No era todo impulso, incluso el guión
de Posesión,
que se escribió en el ´83
y se realizó en 1985. Cuando
llego al set (por así llamarle),
que era el Club Rowling de Colonia,
había un montón de anotaciones
técnicas. Había círculos
que decían "esto se va a
ver en la cara de tal personaje",
o "un plano medio en la cara de
tal otro".
EL DUEÑO DE LA PELOTA
Director, productor, guionista y protagonista
de tus películas, ¿por
falta de presupuesto o por que te gusta
controlar todo?
Yo nunca
me plantée ni ser productor ni
protagonista; esa división de
tareas no era posible que estuviera
contemplada dentro de ninguna persona
haciendo películas en Colonia.
Hago e hice todo por necesidad, pero
yo no me plantée hacer todo en
mis películas. Nunca en los 20
años que lleva mi carrera pude
plantearme eso. Pero desde niño
siempre quise estar en una película
como actor, y como era muy vergonzoso
el teatro estaba fuera de toda posibilidad
para mí. Al punto que desde niño,
cuando me tocaba leer alguna poesía
en la escuela, me hacía encima,
porque me daban nervios en el estómago.
Por lo tanto, la única manera
que yo podía hacer películas,
en ese entonces, era que viniera un
OVNI y me llevara a hacer películas
en el exterior. Y la única alternativa
que tuve era que yo fabricara todo,
y por lo tanto me contraté a
mí mismo como actor. Al día
de hoy, después de 20 años,
actuar me sigue gustando pero casi ya
no lo hago; descubrí que me gusta
más hacer cámara; y antes
no sabía cómo agarrar
una cámara. También me
gusta mucho editar, y es lo que he hecho
durante muchos años en Estados
Unidos. Producir es una de las cosas
que no me gusta hacer, pero lo hago
por necesidad. Dirigir me agrada, pero
lo dejaría en manos de otra persona,
siempre y cuando sea alguien de confianza.
También me gustaría actuar
para otros directores; sólo una
vez pude hacerlo sin que me preocupase
de nada, fue en un corto de 20 minutos
sobre un cuento de Ray Bradbury llamado
"El pueblo donde no baja nadie",
dirigida por Daniel Kimermenf. Fue filmado
en Tararías, en Colonia, y en
varios pueblos de la Provincia de Buenos
Aires. Y para mi fue el cielo, fue un
"polvo", hablando en criollo.
¿Sos
como algunos músicos y directores
de cine que una vez hecha una película,
nunca mas la vuelven a ver?
No para
nada, eso me parece absurdo. Cada tanto
me gusta mirar mis películas,
y a veces me da hasta un poco de nostalgia
ver mis primeras películas, y
acordarme qué estaba haciendo
por ese entonces, acordarme de lugares
y personas entrañables.
REMAKE DE PLENILUNIO Y LOS ZOMBIES
En una entrevista con Andrés
Caro para Arte7 dijiste que
"Plenilunio,
de las películas que hice en
Uruguay, es una de mis favoritas hasta
que aparece Teddy Bear" ¿No
pensás que el hombre lobo tan
bizarro que hiciste no llamó
mas la atención del público?
¿O creés que cuando aparece
la figura del hombre lobo, la película
pierde totalmente sentido?
Plenilunio al igual que El
almohadón de plumas,
de mi etapa en Uruguay son mis favoritas.
Y sí, creo que la aparición
del "Teddy Bear" manda todo
al carajo. Y cuando hice el corto a
principios de los ´90 en Buenos
Aires, noté que había
un culto casi perverso de admirar a
las películas mal hechas, una
especie de culto a Ed Wood, antes de
que se hiciere la película de
Tim Burton. Pero yo no siento un regocijo
especial de sentarme a ver una película
que esté mal hecha. La gente
que se reúne a ver una película
que sabe que está mal hecha;
creo que llevan una vida miserable y
tienen tantas cosas de sus vidas que
no les gusta, y necesitan ver algo realmente
mal hecho para recordarles que no todo
está perdido. Dentro de ese contexto
el lobo de Plenilunio
es un pilar histórico de lo mal
hecho. No la película, y creo
que el hombre lobo es una cagada y no
honra al filme, que creo que es una
de las más logrados de mi etapa
en Uruguay. Y estoy seguro que ese lobo
atrajo a mucho público, pero
no es el tipo de público que
yo pensaba atraer cuando hice el filme.
Pero sé que muchas de esas personas
son admiradores de mis filmes, y si
ven una película mía que
realmente esté bien hecha se
sienten defraudados, porque quieren
ver las cagadas de las películas
de Islas, que las hay y son muchas.
Pero mis películas siempre trato
de que salgan bien, y cuando algo salió
mal no fue a propósito, y no
me identifico con ese tipo de público
que si le gusten esas cagadas.
¿Que opinión te mereció
la actuación del buen amigo Luís
A.Carro, corresponsal en Colonia para
La República?
Luis
es muy fresco, hizo una tarea impecable.
Me acuerdo que él hacia de un
periodista amarillista, una especie
de burla, por ese entonces, a Jorge
De Feo de Canal 9 de Argentina, el cual
era asquerosamente amarillista.
¿Algo en tu carrera de que te
hayas arrepentido, y algo que volverías
a hacer?
Arrepentido…de
las cagadas que he hecho en mis películas
y me pasaría horas en decírtelas.
Del hombre lobo de Plenilunio,
de Mala sangre el haber
hecho sonido no directo, con voces dobladas.
De las cuales once las hice yo, incluidas
el de una vaca. Esas son cagadas que
aquí le pongo subtítulos,
y la gente no va a notar que yo hice
las once voces, no va a notar que no
soy el hombre de las mil voces, como
D'Angelo. De volver a hacer, me he planteado
de filmar nuevamente Plenilunio
en Estados Unidos, porque a nivel underground
pegó y se vendió muy bien
aquí, ya que fue la primer película
que edité por estos pagos. Haría
de nuevo El almohadón
de plumas, con mejores recursos,
y que honre mejor al genio de Horacio
Quiroga.
Hiciste filmes de vampiros, hombre lobos,
¿por qué razón
nunca incursionaste en el subgénero
de zombies?
Nunca
me han gustado los filmes de zombies,
no me dan miedo y me parecen tontos.
Pero me gusta mucho La noche
de los muertos vivientes, de
George Romero. Me gusta la cinta como
filme transgresor, no así por
los monstruos. Me gusta sí el
acercamiento que tienen los filmes de
la Hammer del tema de zombies. Pero
esa cosa masiva, un montón de
tipos que caminan de manera lenta, parece
que son tontos. A mí me gusta
hacer cine que me gusta ver, y quizás
por eso nunca hice filmes de zombies.
Aunque curiosamente estoy escribiendo
una película que se llama Macumba,
y puede que tenga que ver con los zombies,
pero es muy pronto para decite de qué
se trata.
ACTRICES Y LA POLÍTICA

Mala
sangre
¿Saliste con alguna de las actrices
de tus películas?
Han sido 20 años, 15 películas
y 2 miniseries. Hubo muchas actrices,
y dependiendo el momento de mí
vida salí con algunas de ellas
mis filmes, pero no con muchas. Y de
algunos errores he aprendido, y como
dice una expresión muy ordinaria
pero muy grafica "no se caga donde
se come". Y cometí el error
de salir con actrices en medio del proyecto,
y es un error atroz que ya no me permito
cometer, sobretodo cuando uno es el
"cacique" de la historia.
En Colonia yo era muy joven, pero si
yo hubiese empezado a loquear con las
actrices en ese momento, probablemente
se hubiese terminado mi carrera.
¿Hincha
de qué equipo?
No me
interesa el fútbol para nada.
Al punto extremo de que si se está
jugando una Final del Mundo, y Uruguay
estuviese en ella, yo debo ser el único
cristiano que anduviese en la calle.
Me acuerdo que cuando estaba haciendo
una película en Colonia, y me
fui a una barraca para comprar madera
para hacer unas estacas, el dueño
del negocio no me quería atender
porque estaba jugando Uruguay.
¿De qué partido sos?
Estando
en Uruguay siempre fui colorado. De
hecho mi vocación estaba dividida
en dos: la política y el cine.
Y por poquito las películas de
terror le ganaron a la política,
porque las dos son de terror. Fui integrante
de la juventud del Partido Colorado,
trabajé en la campaña
de Tarigo. Y después me dejó
de interesar, y ahora hace 10 años
que no voto en el país. Tampoco
era colorado por tradición, porque
en mi casa no se hablaba ni de política
ni de religión. No te puedo decir
qué opinión tengo de Tabaré
Vazquez, ya que no conozco su gestión.
Hoy sólo veo las noticias por
cable, y realmente no se de quién
sería hoy. Pero el hecho de salir
al exterior y estar en Chicago te abre
la cabeza, y te cambia la perspectiva.
Yo en Uruguay no era de una clase privilegiada;
mis padres eran obreros de una fábrica
textil, y llegamos a estar bastante
mal cuando cerróésa fábrica.
Éramos pobres; por ese entonces
a los colorados se los asociaba con
la gente de plata y acomodados, y yo
no era nada de eso. Estando en Estados
Unidos me tocó ser parte de una
minoría muy jodida y castigada,
que son los latinos. Y los que nos castigan
son el Tío Sam, el gobierno americano.
Ahora creo que no hay ni izquierdas
ni derechas, ahora hay corporación
versus ser humano. Y si hoy, te hago
una hipótesis, la corporación
estaría representada por el Partido
Colorado y el ser humano por el Frente
Amplio, yo seria del Frente. Y estoy
a muerte con el ser humano; hoy más
que nunca se necesitan organizaciones
anti corporativistas. Se necesita proteger
a la identidad, porque se va todo para
el carajo.
DE COLONIA A CHICAGO
En
una entrevista dijiste que unas de las
razones principales de tu partida a
Estados Unidos, fue por que no supiste
moverte dentro del mercado de cine de
nuestro país, ¿es así?
Hubo
una serie de factores y no uno solo.
Pero nunca fui muy bueno en las relaciones
públicas, nunca fue mi fuerte.
El hecho de ser del interior genera
una especie de ciertos complejos de
inferioridad, y no le atribuyo la culpa
a la gente de Montevideo. Al estar todo
centralizado en un solo lugar, como
en Montevideo, todo el mundo se conoce
y se forman roscas, y entonces para
alguien del interior se le hace muy
difícil. No me sentí bien
recibido; quizás le hice honor
a mi apellido cuando iba a Montevideo,
me sentía aislado. Cuando gané
los premios del FONA sentí que
toqué el techo, y no vi que hubiera
mucho más por hacer en Montevideo.
Capaz que fue el género que aborde;
quizás si hubiera elegido hacer
películas consideradas más
serias me hubieran recibido de forma
diferente. Si yo hubiera vislumbrado
que el cine nacional iba a cambiar,
como si lo hizo a fines de los ´90,
quizás me hubiese quedado. Porque
nunca fue mi objetivo irme del país
y ser un inmigrante; lo considero como
un accidente. Mi ilusión es regresar
y vivir en Colonia otra vez.
El Chicago Latino Film Festival vio
un par de tus películas y te
invitó a participar con el filme
Mala sangre (1996).
¿Ése fue el puntillazo
para radicarte en Estados Unidos?
Mala
sangre fue la película
que me trajo a este país, con
una invitación especial emitida
por el Festival. Pero en realidad lo
que abrió mi relación
con el Chicago Latino Film Festival
fue la película La trampa,
que hicimos con Julio Porley para Canal
12. Julio la presentó en Chicago,
y me enteré por periódicos
que la estaba presentando en Estados
Unidos, y me sentí muy mal, porque
yo también tendría que
haber estado presentándola, pero
nadie me invitó. Hable con el
director del festival, que hasta el
día de hoy sigue siéndolo,
y es mi amigo; lo llamé y le
expliqué que me sentía
mal porque yo había dirigido
ese filme junto con Julio Porley. Y
el me pidió disculpas, y un año
después me invitaron al festival,
donde presenté Mala sangre.
Y me invitaron a regresar y me quedé.
¿Qué recordás del
premio FONA que obtuviste?
Fue
un premio que cayó en mi vida
en el momento más inoportuno.
Ese premio lo obtuve con Miedo
silencioso, y no con Mala
sangre, que fue una película
que hice por las mías, antes
del premio FONA. Yo había venido
a Chicago antes de ganar el concurso,
con Mala sangre, y
mucha gente me dijo "quédate
aquí". Cuando regresé
a Montevideo, me llamó Álvaro
Buela y me dijo "loco; ganamos".
Él con el guión de Una
forma de bailar, y yo con el
guión de Miedo silencioso.
A Álvaro le tocó Canal
10, y a mí Canal 12. Pensaba
probar suerte en Estados Unidos, cuando
de pronto cae ese premio, que es importante,
grande, y de mucho dinero en ese entonces;
y ahora también. Eran 50 mil
dólares, una suma considerable
para alguien que hacia películas
con 500 dólares. Y mi cabeza
no estaba donde tenía que estar,
hubo muchos quilombos durante la filmación
de Miedo..., pero creo
que fue el guión equivocado.
Yo presenté al concurso otro
guión que se llamaba La
lluvia, que no era tan extraño,
tan convencional como el de Miedo...
en materia de niveles de producción.
Pero no era tan ambiciosa en materia
de locura, ya que Miedo...
era una película muda de 45 minutos.
Pero lamentablemente patinamos muy feo,
por muchas razones, y no por el tema
de producción, como mucha gente
cree. Las razones tienen que ver con
el guión; no existía,
había una secuencia de hechos,
y al ser una película muda no
había diálogos que hilaran
esos hechos. Dentro de los miles de
quilombos, uno de ellos fue que no estuvo
la locación, que recién
apareción al final, ya que el
"matrimonio" de las acciones
y la locación nunca existió.
El matrimonio se conoció en la
noche de bodas. No le hecho la culpa
a nadie; si hay que culpar a alguien
me culpo a mí mismo, por tener
la cabeza en otro lugar y por no saber
manejar a las personas que formaban
parte de mi equipo.
¿Cómo fue tu llegada a
Estados Unidos? ¿De que trabajaste?
Vine
solo. Vine dos veces, la primera con
una mano atrás y la otra adelante.
La segunda con un poquito más
de dinero pero no mucho, porque eso
fue después del premio del FONA,
y por lo tanto mi salario como director
del FONA lo destiné completamente
al viaje. Traía 6 mil dólares,
que es más de lo que se trae
la primera vez; en esa oportunidad vine
solo con 500 dólares. Y me tocó
trabajar de todo, sirviendo copas en
restaurantes, un invierno entero cuidé
autos en un estacionamiento a la intemperie,
caminando 8 horas por noche durante
un invierno, luego lo mismo en un verano;
es decir, me congelé y me asé.
Luego trabajé en una oficina,
ya que necesitaban a alguien bilingüe
que escribiese rápido, y soy
rápido en eso, por escribir tanto
tiempo guiones. Hasta que empecé
a trabajar en lo mío. Cuando
recién llegué y me estaba
comiendo los 6 mil dólares y
una tarjeta de crédito, trabajé
para la productora de un colombiano,
al que le iluminaba, le editaba y le
hacía otros pequeños trabajos.
Y luego me dejaron de llamar porque
se les terminaron los programas. En
ese momento decidí regresar al
punto que con lo que me quedaba compré
los pasajes para regresar, y unos días
antes de regresar unos amigos colombianos
me dijeron que ésa productora
estaba por realizar una comedia con
actores latinos, y haciéndome
el boludo me fui a la productora a despedirme,
haciéndome que no sabía
nada, y cuando me vio me dijo "Hermano;
con usted se me apareció la virgen".
Yo le dije que me regresaba porque no
podía bancar mis gastos, y él
me dijo cuánto necesitaba. Y
así fue que me quedé haciendo
por un año una serie llamada
Chicago, que la escribí,
dirigí y en la que terminé
actuando. Salió en cable y en
diferentes canales del Estado de Illinois.
Quizás algún día
la editemos en video. Después,
cuando se me terminó el contrato
de Chicago fue cuando pase por todos
esos trabajos, y quedé en bolas
literalmente ya que estaba de ilegal.
Hasta que apareció un programa
que se llamaba Nuestro Niños,
de consejos para padres que lo producía
una uruguaya que se llamaba Verónica
Setinski. Se estaba produciendo y necesitaban
gente. Yo mandé mi curriculum,
pero ni bola me dieron. Pasó
como un año y yo trabajando en
oficinas, sabía del programa
porque el maquillador del mismo había
estado conmigo en Chicago, y me contaba
de qué iba mal y que me necesitaban.
Y yo le dije que si no me llamaban no
podía ir. Luego de probar a varios
directores que no habían funcionado,
me llamaron para hacer notas en la calle,
y terminé coproduciendo, escribiendo
y haciendo las voces. Hasta el día
de hoy soy la voz en español
del Canal 20. Es decir, luego de producir,
escribir y dirigir Chicago,
pasé por todos esos trabajos
que no eran lo mió, y de a poco
empecé en Nuestro Niños,
y hasta el día de hoy sigo con
trabajo en ese canal. Nuestros
Niños fue nominado para
el Emmy en dos oportunidades, y la conductora
ganó en ambas. Yo fui nominado
como productor por un programa especial
sobre la influencia de los medios de
comunicación en las familias
latinas en Estados Unidos. Viajé
por todo el país entrevistando
a diferentes personas que me dieran
su opinión al respecto. Fue una
experiencia fabulosa, donde conocí
a mucha gente y ciudades de este país.
¿Es posible triunfar en Estados
Unidos, siendo uruguayo?
Es un
país muy complejo, pero dentro
de la colectividad hispana, los uruguayos
y los argentinos somos muy cotizados
y queridos por el mercado hispano, porque
tenemos un nivel educativo bastante
alto del resto de los latinos. Creo
que Uruguay tiene una educación
muy buena, y cuando se está afuera
la puede apreciar mejor. Muchas veces
uno reniega estando en Uruguay de la
educación. Pero estamos muy capacitados
para interactuar con cualquier tipo
de nacionalidad, estamos por encima
del nivel intelectual de muchas nacionalidades
en Estados Unidos, incluidos los americanos
que son cuadrados, que no saben lo que
pasa fuera de su país. Eso dentro
del mercado hispano; dentro del mercado
americano es otra historia, que es donde
trabajo ahora. El canal donde estoy
vendría a ser como el SODRE en
Uruguay. Es un mercado salvaje y difícil,
y ser uruguayo es como ser el latino
del canal, todos los canales por cuestiones
de política lo tienen. Y el hecho
de ser uruguayo, te aporta la capacidad
de poder interactuar de igual a igual
con el resto, cosa que los demás
latinos no pueden hacerlo por una cuestión
educativa. Eso te lo puede decir mucha
gente que vive y trabaja acá,
que el uruguayo que entre a trabajar
a una tienda termina de manager, y así
sucesivamente. Por darte un ejemplo,
el director de noticias de una de las
dos cadenas grandes de Chicago es uruguayo,
y estamos hablando de Chicago, que es
el tercer mercado en importancia en
Estados Unidos. Y en PBS, que es el
canal público de Chicago, el
productor es uruguayo, y soy yo.
Luego de tantos años en Chicago,
¿ya sos un estadounidense mas
o te sigue costando la adaptación?
Cuando
me mude de Montevideo a Colonia, estuve
menos de un año; no aguante más.
Vivir en Chicago es un poquito más
duro que adaptarse a vivir en Colonia.
Me adapté por una cuestión
de necesidad. Aquí no podía
irme cuando quería, sobre todo
se complica por la situación
migratoria. Los americanos se quejan
de la inmigración, pero está
el tema de que si te vas no podés
volver, y eso parece que los yanquis
no lo saben. Pero yo no soy estadounidense,
ni lo sería. Soy uruguayo como
siempre, y estoy súper orgulloso
de serlo. Si sería estadounidense,
podría tener menos contacto con
la gente, podría saber menos,
y la vida se me pasaría por delante
como un videoclip. Me adapté
porque no me quedaba otra, pero soy
uruguayo hasta la muerte.
¿Como son las críticas
en Chicago de tus filmes?
Aquí
critica especializada de cine independiente
no existe. Y mucho menos de alguien
que no tiene un nombre en este país.
La critica clásica no le da bola
al cine independiente. Sí hay
críticas en Internet, y son muy
favorables en su mayoría. Pero
son pertenecientes a usuarios de Internet,
y no a críticos especializados.
Amor
brujo
¿Te duele que algunos digan que
tus ultimas películas con actores
latinos se parecen mas a comedias mexicanas
que a largometrajes? Incluso dijiste,
en una entrevista con Arte7,
que la producción en español
dentro de Estados Unidos está
orientada hacia un público que
está acostumbrado a consumir
telenovelas.
El mercado latino en Estados Unidos
ha cambiado mucho. En ese momento, en
que produje Amor brujo,
ésa era la percepción;
eran todas comedias latinas. Que parezca
una comedia latina, era a propósito
para poder ubicar el producto en el
mercado. Claro que suena así;
estaba lleno de actores venezolanos,
mexicanos, cubanos. Fue escrita pensada
con ese perfil, y no me duele que piensen
eso. Pero el mercado latino cambió,
la comunidad latina en los últimos
cinco años cambió muchísimo,
por una gran afluencia de latinos que
no son del tipo mexicano, venezolano
o colombiano. Esto fue gracias a la
última crisis en Argentina y
Uruguay, que hizo que muchas personas
se fueran del país. Ahora hay
más uruguayos y argentinos, y
eso trajo otra mentalidad, otra necesidad
de ver otras cosas. Y es por eso que
ahora hay un mercado latino más
interesante.
La miniserie Amor brujo,
que se proyectó en el Cine Plaza
(Libertad) en 2004, ¿colmó
tus expectativas?
Cuando
la hice sí; hoy te diría
que no, porque el mercado cambió
para bien y hoy no colma mis expectativas
creativas. Tiene muchas cosas flojas
para mejorar, pero en su momento cumplió
con mis expectativas. A su vez, fue
editada en DVD y se está vendiendo
muy bien. Porque es una rareza, es una
miniserie de terror en español
que dura 6 horas hecha para "Doña
Lupita", que se parece a una comedia
venezolana. Por eso se vendió
muy bien, ya que colmó las expectativas
del marketing.
¿Cambió tu estilo de hacer
cine en Chicago?
Sí,
pero no por el hecho de vivir en Chicago,
sino por mi experiencia de vivir como
inmigrante. Una vida en una ciudad del
interior, como Colonia, hace que uno
no atraviese tantos retos. Eso le pasa
a muchos directores de acá; como
sus vidas son tan chatas, no tienen
nada que contar. Y mi vida y mi estilo
de cine cambió, por las peripecias
por las que atraviesa un inmigrante.
Y las vivencias de los personajes de
mis películas se basaban en muchas
de las experiencias de mi vida. El realismo
de películas de los setentas,
americanas. Las películas de
William Friedkin, como Contacto
en Francia, me influenciaron
mucho. Y hoy tengo en cuenta bastante
ese tipo de realismo a la hora de hacer
una película.
En una entrevista con Arte7
dijiste que la sociedad norteamericana
es las más reprimida e hipócrita
del mundo; ¿seguís pensando
lo mismo?
Sí, claro que sí. Pobres;
no es culpa de ellos, son años
y años de represión. Estados
Unidos tiene el gobierno y el presidente
que merece tener. El canal donde estoy
que es público, significa progresista,
no lealtad al gobierno. Somos públicos
y parte de nuestro fondo viene del gobierno,
pero somos de los que más palo
le da al gobierno. Y el estado de Illinois
y la ciudad de Chicago, donde vivo,
es progresista, no es conservador ni
republicano, no es mayoría Bush
en este estado. Pero por algo gana el
hombre. En un país donde hay
una ignorancia galopante, y una xenofobia,
que después del 11 de setiembre
se quintuplicó, hoy en día
no se puede mostrar nada, no se pueden
hablar de ciertos temas, y es porque
los conservadores son mayoría
en este país.
¿No creés que te puede
traer complicaciones pensar de esa manera?
Sí
obvio. De todas maneras no salgo a decir
lo que pienso por las calles. Pero en
mis películas hay mucho de eso,
de lo que pienso de esta sociedad hipócrita.
Tanto Amor brujo, Para
matar a un asesino, y Lockout
son películas de protesta. Aquí
las corporaciones deciden todo, y por
eso estoy en contra de todo eso.
LOS CRÍTICOS
¿Qué
opinión te merece la figura de
los críticos de cine?
Creo
que están los críticos
de cine de antes, y los nuevos que han
surgido porque existe Internet. Muchos
de los cuales no saben ni escribir correctamente,
y entonces a través de Internet
pueden publicar lo que se les ocurra.
Los críticos de Internet han
desprestigiado al papel de los verdaderos
críticos. Pero hay una gran diferencia
con los críticos como Guillermo
Zapiola, Jorge Jellinek, entre otros,
y de gente que escribe que solo necesita
una computadora para hacerlo. Yo tengo
respeto por los críticos de verdad,
aunque no me hayan tratado tan bien,
pero no tengo respeto por esos muchachos
que critican por Internet. Yo soy de
leer, en Estados Unidos, a críticos
que tengo identificados antes de ver
una película, y muchas veces
pienso igual que ellos. Y también
sé que algunos críticos,
que también tengo identificados,
cuando dicen que una película
es una mierda, sé que cuando
la vaya a ver esa película va
a ser buenísima.
¿Alguna anécdota al respecto?
Cuando
me bautizaron como "el John Carpenter
uruguayo", Zapiola se lo adjudicó.
Pero no fue él que me "bautizó"
con ese nombre, sino que había
sido Jellinek, de Ultimas Noticias.
Fue a propósito de El
almohadón de plumas;
yo era muy joven y me llenó de
orgullo. Y en el contexto que lo dijo
no fue con sarcasmo, y eso fue más
valorable aún. Y con el tiempo,
hubo muchos críticos que usaron
ese apodo con ironía y sarcasmo.
Me acuerdo de una crítica en
Brecha, que decía que
yo estaba por debajo de la altura de
Ed Wood, y me bautizaron también
como "el Ed Wood uruguayo".
Pero son críticos que están
bien formados e informados. Respeto
a los críticos que dicen que
mis películas son una mierda,
así como los que también
consideran que son buenas.
¿Creés que es más
fácil criticar algo que hacerlo?
Obviamente
sí, pero hay críticas
y críticas. Cuando yo tenía
16 años escribía en un
diario de Colonia; por una razón
demencial escribía todo lo que
tenía que ver con cultura. Y
yo no sabía nada de muchas cosas,
de cine intuitivamente sí, pero
me mandaban ver obras de teatro. Y me
acuerdo de la primer crítica
de una obra de teatro, que su vez fue
la primer obra que había visto
en mi vida, y a modo de crítica
puse que una de las puertas del escenario
no cerraba bien. Y luego pudo escuchar
lo que dijo el director sobre esa crítica,
y dijo "está claro que
el que hizo esta crítica es una
persona joven, porque no tiene ni idea
de lo que está escribiendo, ya
que se fija en detalles que no tienen
sentido". Y eso me quedo grabado
por siempre, y hay mucho de eso en los
nuevos críticos que aparecen
en Internet; critican cualquier cosa
porque no tienen ni idea. Un crítico
de cine no solo tiene que tener la sensibilidad
artística para criticar cualquier
obra artística como puede ser
un cuadro, filme, lo que fuera; se necesita
también de una buena cuota de
conocimiento técnico, porque
el cine es muy técnico, es más
técnico que otras artes. Entonces
alguien que no sepa cómo se filme
una película, de cómo
es el proceso, no puede dar una opinión
seria al respecto.
El cine en nuestro país es muy
parecido al fútbol, es muy visto
por todos y todo el mundo opina y dice
entender, ¿pensás lo mismo?
Sí;
es valido. Cualquiera es un político,
técnico de fútbol, y hoy
cualquiera es un crítico de cine.
Es parte de la idiosincrasia uruguaya;
el uruguayo quiere trascender en cada
cosa que dice. Es algo maravilloso que
extraño mucho. Porque aquí
los americanos de lo que hablan fuera
de su trabajo, es del trabajo y ni hablan
de cine o de cualquier otro tema.
EL TERROR, PELÍCULAS FAVORITAS
Y REMAKES
¿Por
qué creés que el genero
terror es el más criticado dentro
del cine?

Fauces
de la noche
Creo que el género del terror
está asociado con falta de madurez.
Y los críticos de arte son intelectuales,
pertenecen a una especie de elite. Y
por eso no creo que se lleven del todo
bien con el género de los inmaduros,
de los rebeldes. Y sin embargo los críticos
de Internet son los que mejor me tratan,
y son a los que menos quiero. Y los
de prensa escrita, que son los que me
han tratado peor, yo los respeto. Y
hay algo de verdad en que el género
sea de inmaduros, ya que muchos directores
comenzaron haciendo películas
del tema, y maduran y se desplazan a
otro géneros. Yo por lo visto
no maduré. Como es el caso de
Spielberg, ya que sus primeras películas
eran de terror, como Galería
Nocturna, Reto a muerte,
al igual que Tiburón.
La razón por la que muchos directores
empiezan haciendo películas de
terror, pienso que es porque el terror
ataca a las emociones muy básicas.
El horror y el humor son difíciles
de detonarlas; yo siempre dije que el
género más complicado
es el humor, y luego el terror. Y por
eso creo que algunos críticos
no deberían cerrarse en tratar
al terror como un género menor.
Porque si bien en muchos casos puede
ser básico y simplista, hay obras
del terror que son maravillosas. Como
el caso de El Exorcista,
que es una obra maestra y no importa
de qué género sea.
¿Qué directores del género
te definieron e influenciaron?
Hubo
películas que me influenciaron,
y con el tiempo me di cuenta que esos
largometrajes tenían un nombre
y apellido. De niño me marcaron
películas como La cosa,
de Howard Hawks, que yo la veía
en Sábados de Súper
Acción por Canal 11
de Argentina, sin tener idea de lo que
era cine. Me marcó The
Night Stalker, de John Llewellyn
Moxey, que batió records en Estados
Unidos, y que daría lugar a una
serie llamada Kolchak.
Luego con el tiempo y entendiendo más
de cine, hubo películas como
Alien, de Ridley Scott,
que para mí es un película
primero de terror y luego de ciencia
ficción. Después Blade
Runner, que es una película
de ciencia ficción con betas
de terror. Tiburón
de Spielberg, Halloween
de Carpenter, Psicosis
de Hitchcock. Y me acuerdo que cuando
la vi era un jueves de noche, y estaba
comiendo tortas fritas con dulce de
leche. Me acuerdo claramente porque
cuando uno atraviesa experiencias emotivas
fabulosas, se acuerda de que olores
había, como estaba vestido. Esa
película me dio vuelta, y pasó
mucho tiempo para darme cuenta que había
un maestro detrás de ella. El
resplandor me hizo ser un seguidor
de películas de Stanley Kubrick,
independientemente del género.
¿Hay algún director dentro
del género fantástico
que te parezca un farsante total?
Si,
Jesús Franco el español.
Hay una película de los setentas
que de niño me encantó,
El Conde Drácula.
La vi de grande y no me pareció
tan buena, pero aun así me pareció
que es extraña y tiene cierto
encanto. Actuaban Christopher Lee como
Drácula, Herbert Lom como Van
Helsing, Klaus Kinski como Renfield,
y la maravillosa y divina Soledad Miranda
hacía de Lucy. Fuera de esa película
se me hace inexplicable que tenga un
club de seguidores. Deben ser, como
dije anteriormente, las personas que
se regocijan con ese tipo de películas,
porque no tiene explicación.
¿Llegaste a conocer o relacionarte
con algún actor o director referente
del género?
En Estados
Unidos, no conocí ni actores
ni a directores referentes del terror.
¿Alguna película para
recomendar que no sea de las conocidas
y te haya sorprendido?
Me he
vuelto un amante del cine asiático
de terror, que esta muy de moda. Entiendo
que también lo está en
Sudamérica, en la Sudamérica
inteligente, léase en Uruguay,
Argentina. Esas películas son
mi nuevo amor; las recomiendo. Las películas
asiáticas tienen la increíble
facultad de garantizarte sustos. Eso
es algo que yo no logro viendo con ninguna
maldita película de Hollywood
de esta época.
¿Que opinión te merece
el cine de terror de estos tiempos?
¿Pensás que esta volviendo
a resurgir?
No
creo eso, pienso que está hecho
mierda. Para mí el cine americano
de terror se murió, y lo considero
una putísima mierda, es algo
insoportable de ver. Y por eso no creo
que esté resurgiendo; está
pasando por un período bastante
lamentable. Y siempre uno está
abierto a aportar algo a esto tan lamentable.
Los asiáticos no están
inventando nada nuevo, están
haciendo lo mismo que hacían
los americanos en la década de
los setentas. No hay mucha diferencia,
técnicamente hablando, de las
películas actuales asiáticas
con las buenas películas americanas
de los setenta.
¿Por qué razón
creés que se producen millones
de remakes en los últimos años?
¿Es por falta de ideas?
Es una combinación de muchos
factores. Creo que ideas siempre hay,
pero hay un cierto temor de los estudios
de perder plata, y los dueños
lo único que quieren es hacer
plata. Y si vos eliminas el riesgo,
eliminas el arte, y no existe arte sin
riesgo. Los productores saben que si
la original anduvo bien, hay una cierta
garantía con el remake de por
lo menos arrastrar a las mismas personas
que vieron la primera. Por curiosidad,
y si de paso la película sale
mejor. Pero de lo contrario te asegurás
que la taquilla esté cubierta.
¿Ya se inventó todo en
el cine?
La verdad
que no sé, es una muy buena pregunta.
Hay corrientes que dicen que no existe
la creatividad de cero. Es como decir
ya se combinaron todos números
existentes, y la respuesta es no. Pero
a su vez, a medida que pasan los años,
se han hecho un sinfín de películas.
Por eso cuando uno encuentra en una
que no es previsible, es como encontrar
el Santo Grial. Eso me pasa al ver las
películas asiáticas, el
hecho de encontrar un cine impredecible;
es prácticamente hallar una gema.
¿A qué razón se
debe que el género tiene sus
picos altos y bajos según los
años?
Me parece que hay una cuestión
cíclica. Primero que nada el
cine es un arte popular, y es el reflejo
de la sociedad. Hay momentos de auge,
de apogeo y de decline del género,
pero nunca de muerte, ya que ningún
género muere realmente. Y el
terror ha surgido como una especie de
reflejo al miedo que la gente le tiene
a lo desconocido, como lo tuvo en los
años ´30 después
de la Primera Guerra. Fue uno de los
géneros que se utilizó
al comienzo del cine, varias de las
primeras películas fueron de
terror y ciencia ficción, del
llamado género fantástico.
Después de la Segunda Guerra,
el género de terror desapareció,
y todos fueron comedias musicales, y
eso refleja el espíritu triunfante
de los que habían ganado la guerra.
Y ahora con Bush, terrorismo por aquí
y por allá, puede haber como
un resurgimiento del terror, por eso
que te digo que el cine es el reflejo
del sentir del pueblo. Ojala que no
me equivoque y que así sea, porque
me gusta el género obviamente.
¿Te gusta otro género
dentro del cine?
Me gusta
el cine en general, me gusta el cine
que es difícil de encuadrar en
un género. La impredectibilidad
es mi género favorito. Me gustan
los westerns, el cine de acción
bien hecho que ya no se hace, porque
Matrix son dibujitos
animados. Me gusta el humor, pero hace
un tiempo que no veo nada bueno. Blake
Edwards ya no hace cine; era uno de
mis favoritos. Woody Allen ha hecho
algunas comedias últimamente,
porque antes hizo un cine dramático
maravilloso, pero que no eran comedias.
Es el único tipo que hizo que
me guste el drama.
TERROR ITALIANO
¿Que
opinión tenes del cine italiano
de terror?
La verdad
que no soy un muy fanático, no
es un cine que me apasione. No me parece
un cine pulido, me parece grotesco.
A pesar de que muchas veces se compare
a mi cine con los giallos italianos
y al cine gore de ese país. Sí
me gusta ver el cine erótico
de terror de los setentas, porque es
retorcido y perverso. Y cualquier cosa
que sea retorcida y perversa me llama
la atención de forma instantánea,
es amor a primera vista.
¿Alguna película favorita?
Realmente
no distingo cual película es
de cada uno. Pero la mayoría
sí las he visto, aunque no distingo
si una es de Argento o de Bava. Pero
de Dario Argento recuerdo más,
que no es de mis directores favoritos;
sí lo es dentro del cine italiano
de terror. Porque tiene valores estéticos
enormes, además sus primeras
películas tienen una narrativa
excelente, a pesar de que las historias
son entreveradas y parecen ser casi
una excusa. Su estilo es tan poderoso
que me hace tener una gran admiración
por Dario Argento. Por nombrarte algunas:
El pájaro de las plumas
de cristal, El gato
de las nueve colas, Suspiria,
Tenebre, son películas
que me gustan mucho.
¿Con cuales
de los directores italianos de terror
te pareces más?
Eso no sé; eso se lo dejo para
otros.
Dijiste anteriormente no ser gran admirador
del cine gore; sin embargo muchas de
tus películas son bastante sangrientas.
Para
mi el gore, la sangre, la muerte, la
violencia explicita y todo lo demás
son componentes que tienen que estar
atados a una historia. Y el terror por
excelencia es un llamador para esos
componentes. Y muchas veces el cine
italiano explota estos elementos al
pedo, no en forma realista. Y cuando
uno ve el realismo se olvida que esta
viendo una película, y eso tiene
un valor enorme. Como me pasa al ver
una escena, de uno de mis filmes favoritos,
Contacto en Francia
de William Friedkin. Y no creo que el
cine italiano sea un buen exponente
del realismo.
TERROR AMERICANO, Y... ¿PLENILUNIO
2 Y 3?
¿Qué
diferencias sustanciales encontrás
con el cine italiano?
Hay
muchas diferencias, no se parecen en
nada. A veces hay como dos versiones
de las mismas películas. En los
spaghetti western, que a mi me enca