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Otra entrevista a Ricardo Islas
VAMPIROS, CHICAGO, LA LEYENDA NEGRA DEL FONA


por Andrés Caro Berta (octubre, 2005)


Durante la Muestra de Cine en el Argentino Hotel, conversamos con el director coloniense, radicado en Chicago. Mientras todos desayunaban, Islas estaba sentado aparte en el Hall del Hotel.


RICARDO Y LA MAMÁ


En el rodaje de Fauces de la noche





Andrés Caro
- Hablar contigo es un privilegio, porque más allá de lo tuyo, de tu producción, hay mucha sintonía. Además, Ricardo, el otro privilegio que tuve fue que en el ciclo que hizo Yamgotchian participé de la exhibición de una de tus películas con tu madre y con tu hermano…



Ricardo Islas
- Oh, sí, sí…




AC - Estaban al lado mío… Entonces, claro, uno escucha las expresiones de los familiares… (Islas se destornilla de risa) que no siempre son las deseadas… (Islas sigue riéndose) Claro, "Este muchacho", decía… (ríe más sonoramente y casi salta del asiento) ¿Cómo reciben tus familiares estas cosas que para ellos pueden resultar extrañas…?


RI - No, lo que pasa es que… ha sido, te diría, hasta duro para ellos el hecho de que yo no haya querido ser un perito agrónomo que es lo que quería mi vieja que fuera (se ríe) Que me haya dedicado a esto que en aquel entonces era visto como una locura todavía más grande de lo que es hoy. Hoy, mal o bien, me encaminé y se puede decir que vivo de esto… Pero para ellos sigue siendo algo inexplicable… (se ríe sonoramente). Pero ya lo han aceptado porque hace tantos años que no les queda otra.



EL NIÑO RICARDO Y EL TERROR

AC - ¿Cuando chico ya estaba este gusto por el comic, por el vampirismo, el terror?


RI - Uno de los primeros libros, quizás el primer libro que me regalaron… El primero que me regalaron fue de terror y era una versión pequeña de una novela de Ira Levin. Ese fue el primer libro en mi vida que leí completo de ficción, y me atrapó; y me atrapó el género. Ya me había atrapado a través de películas pero a partir del libro me decidí por completo a escribir, y luego a los doce años mis padres mismos me regalaron, la culpa es de ellos, la de Stephen King, La hora del vampiro. Eso sí, ese libro me mató. Me asustó, además. Y de alguna manera me marcó para películas como Fauces de la noche. Entonces sí, la respuesta es sí, de niño yo escuchaba las historias de mi viejo, siendo niño niño, eh, cinco años, que me contaba de las películas clásicas de la Universal, de Drácula de Lugosi, Boris Karloff, Frankenstein, y yo no las veía obviamente, se las escuchaba a él contármelas, me las imaginaba y las dibujaba y después con el tiempo las dibujé como historietas y luego empecé a escribir, y luego a hacer películas… Una especie de descubrir paulatino de qué era lo que quería.




AC- ¿Ya estabas haciendo guiones?



RI - De alguna manera, sí. Porque incluso si tú te ponés a mirar los dibujos fijos de cuando yo era un gurí de cinco o seis años, a pesar de ser un dibujo fijo, no una historieta, el dibujo contaba una historia… Tenía como diferentes facetas… Pasaban diferentes cosas. Eventualmente descubrí, como lector primero, luego estudié en un curso por correspondencia del CEAC…




AC - Varios pasamos por eso (se ríe mucho)



RI- Descubrí cómo hacer historietas… Y las hice, y hacía una historieta, ya estaba en el liceo, que se llamaba El Hombre Lobo en el liceo y la editaba en dos fotocopias por semana, y duró como seis semanas, y con eso sacaba para los bizcochos… Bárbaro… Fue mi primer negocio.


EL LOBO DE PLENILUNIO: UNA MALDAD CONTRA MÍ MISMO

AC - Plenilunio... ¿tiene que ver con eso, entonces?


RI - Sí, tiene que ver de alguna manera con los cimientos que senté con la historieta esa del Hombre Lobo, en el liceo.




AC- Los dibujos que aparecen al final de la película... ¿son de aquella época?


RI - No son de aquella época, los hice para Plenilunio pero son de ese estilo. Era muy parecido el lobo, no el lobo que se ve en Plenilunio, que es un oso de peluche…




AC - ¡¿Por qué hiciste eso?! ¡Es una maldad!



RI - Sí, es una maldad total contra mí mismo y contra mi carrera y mi estirpe… Una cagada… No hay otra palabra para definirlo… Hay gente que me lo trata de justificar, y yo les digo: "Pero, no traten de justificar, si no tenía plata tendría que haber hecho otra cosa pero no haberme puesto a coser un montón de guata, un peluche gigante". Fue un error garrafal que cometí, de alguna manera debido a que no confié en el actor que estaba haciendo de lobizón humano. No confié que iba a poder darle la ferocidad que yo quería de él cuando se transformara, y fue una lástima porque primero, este muchacho hizo muy bien el papel, o sea fue una falta de confianza de mi parte, si hubiera confiado en él hubiera tenido una mejor película… Plenilunio, de las que hice en Uruguay, es una de mis favoritas hasta que aparece Teddy Bear…




AC - La escena del teatro es realmente de terror, con la mujer inválida…



RI - La escena del teatro donde no vemos nada, funciona. Hay gente que dice, claro, la solución para esa película hubiera sido no ver nada al final, tampoco. Ahí sí yo no estoy de acuerdo. Porque uno no puede ir con ese in crescendo de suspenso y luego terminarla sin mostrar nada. El error fue lo que mostré.


EL MONJE LOCO


Amor brujo, exhibida en "Martes Fantásticos"





AC - Yendo un poquito para atrás, en la época nuestra de chicos estaba El monje loco.



RI - Pues claro, cómo no. El monje loco. Yo venía a Montevideo a la casa de una prima que vivía por La Teja; en Colonia era muy difícil de conseguirlo, en Colonia no había monjes (se ríe) pero aquí yo la iba a buscar a quioscos y la compraba. Nunca llegué a tener desgraciadamente más de dos o tres números, porque no vivía aquí… Pero El monje loco me fascinaba. Había diferentes historias. Había una de vampiros… Los vampiros siempre me apasionaron.




AC - ¿Trasladás a tu esencia filosófica alguna de las cosas que ponés en tus películas o meramente es una diversión?



RI - No. Empezó probablemente como una diversión aunque por el hecho de que uno nunca formó, ni ahora que estoy en Estados Unidos ni cuando estaba en Uruguay, parte de un engranaje o de una industria; siempre es cine de autor; por lo tanto, a veces consciente o a veces subconsciente, uno le pone cosas de uno mismo. Probablemente en mi etapa uruguaya haya sido más que nada de un aprendizaje del lenguaje, de un aprendizaje técnico del lenguaje y por lo tanto el contenido; yo estaba con la teoría de Hitchcock, claro; a él le quedaba bien, a mí no, de que el contenido no importa y la estructura es todo. Ya luego, al viajar, el empezar a vivir experiencias personales muy fuertes, que es lo que le pasa a cualquier persona que emigra, me marcó de una manera tal que se nota en todas las películas. Entonces, si ves películas mías vas a ver que son historias mucho más humanas, aún cuando los personajes atraviesen por vicisitudes sobrenaturales o no, como Para matar a un asesino


HISTORIAS DE INMIGRANTES

AC- Es una película básicamente policial…


RI - Sí, es una película policial de suspenso que no tiene nada sobrenatural; sí se puede decir que es de terror porque el asesino es muy feroz, pero de todas maneras estoy de acuerdo contigo que es una película de suspenso. A lo que voy es a esto, uno puede leer esa historia como de suspenso policial; un asesino contratado para matar a otro asesino, pero también uno puede leer esa historia como la historia de un inmigrante que está luchando con su esposa para abrirse camino, y en eso, las experiencias que él vive, trabajar en un estacionamiento y más son cosas personales que yo viví. El haber llegado a un país y de pronto tener que estar caminando… A mí me tocó trabajar como inmigrante ocho horas en un estacionamiento en la nieve, de noche, caminando afuera a la intemperie durante todo un invierno, porque tenía que comer y no tenía otro trabajo. Entonces, esas cosas que me pasaron a mí yo se las trasladé al personaje de la película y creo que hace de alguna manera que los personajes sean más creíbles y más realistas. Están basados en la realidad y ya no en películas que vi antes, que es un poco lo que hace Hollywood todo el tiempo, hace remakes. Al principio, sí. Todas las películas de mi primera etapa estaban basadas en películas que vi. No hay duda. Pero además, sin ser Danger Four, que siguió haciendo los Beatles para siempre…




AC - Pero uno le pone condimento propio.


RI - Claro que sí… Pero al principio, cuando uno no tiene la posibilidad de ir a una escuela de cine, porque no la hay - ahora la hay, pero no la había - lo único que a uno le queda es aprender de la mano de los que ya hicieron algo. Y al agarrarse de la mano se parece mucho. Pero cuando uno se suelta empieza a entender su propio tranco. Eso no me pasó hasta que me fui.


UN OUTSIDER CONFESO

AC- Pero vos te sentís un outsider


RI - Sí, siempre lo voy a ser. Y a veces hasta lucho con eso, pero ya me di por vencido.




AC - Pero no te veo en una escuela de cine, a esta altura.



RI - No, no. No porque primero que nada no creo tener… En todo caso, lo que yo podría aprender en una escuela de cine sería tener un poco más de disciplina en cuanto a los métodos de producción, pero ni así porque la verdad que a veces me he puesto a trabajar con muchachos que egresan de escuelas de cine, y están más confundidos que.... Yo aprendí haciendo… Muchos directores de antes aprendieron haciendo… Estoy un poco fuera de época. La forma en que llegué al punto en mi carrera es una forma en la que personas de mi edad difícilmente llegan. Personas de mi edad en todas partes del mundo han tenido ya la oportunidad de ir a la escuela de cine, y mayores también.

VIVIR EN USA

AC - La experiencia con tu madre fue ver el documental de tu vida… La mirada alterada. ¿Cómo te ves vos reflejado en toda esa vivencia desde Colonia, en un país semi perdido, ir a Estados Unidos, Chicago? ¿Cómo te ves vos en ese recorrido?


RI - La experiencia migratoria es un error social. Y los que lo cometemos, lo cometemos a ciegas porque es muy difícil que te ilustren al respecto. Vos sabés que la humanidad se divide en nómades y sedentarios, pero creo que la mayor parte somos sedentarios y cuando somos nómades, lo somos por necesidad. Se sufre muchísimo. Yo hubiera deseado no haberme tenido que ir. No fui de los que se fueron y están desesperados por irse, esto es una mierda, no; nunca pensé que esto fuera una mierda; todo lo contrario. A mí Uruguay me sigue gustando mucho y ahora que regresé me siento como en la gloria, pero las necesidades por lo de ser outsider hicieron que me tuviera que ir, al punto de que antes de irme estaba prácticamente pasando hambre, porque me había quedado. Yo trabajaba en las escuelas como profesor de inglés, me fui a hacer la película Mala sangre a Rocha y cuando estaba allí había un nenito en el lugar de filmación que tenía varicela, y me la pegó. Entonces, tomé dos semanas para terminar la película, regresé aquí y no pude volver a trabajar; estuve tres semanas. La varicela cuando sos adulto te mata, en cama, médico y todo lo demás; no me creyeron, y me despidieron. No me despidieron ahí mismo pero al año siguiente no me dieron más horas y me quedé sin laburo de un día para el otro. Y cuando no tenés laburo en Uruguay, sí, tu familia te trae una bolsa de papas para comer guiso, pero está bravo. Y en esas condiciones, la película que yo había mandado a Chicago resultó seleccionada y eso venía con pasaje y todo incluido, y un poco, para no seguir con una historia larga y detallista, un poco por eso me fui, y al estar en Chicago conocí gente que me dijo: "¿Qué estás haciendo allá? Quedate." Uruguayos, incluso, y por eso me quedé. Pero no fue una planificación. En mi vida jamás pasó por mi mente planificar irme a vivir a Estados Unidos. Una coincidencia, un accidente, y ahora conseguí un trabajo, tengo familia y me quedo allá. Vine a visitar a mi familia después de ocho años, y me voy en una semana y media otra vez.


LA LEYENDA NEGRA DEL FONA

AC- Contestame o no lo que te voy a preguntar, pero hay una leyenda negra con respecto a tu ida…


RI - (Se ríe) Como Artigas…




AC - El tema que te llevaste un dinero del FONA.



RI - Yo me llevé un dinero del FONA, el dinero me tocaba a mí. El FONA daba 50 mil dólares para hacer la película. Y yo gasté en esa película 40 mil, más o menos. Lo demás me lo llevé; ése es mi sueldo. De todo el grupo que trabajó en Miedo silencioso, que fue una producción sumamente complicada, de lo cual en gran parte yo tengo la culpa porque mi mente estaba en otro país, no le di a la misma el cariño y la dedicación que le di a otras producciones anteriores. Un grave error porque casi todos los que hacen cine hoy en este país le deben ese resurgir al FONA. El FONA reactivó por completo al cine, y el FONA por primera vez en su historia confió en mí, en uno de los tres primeros premios que entregó. Y yo en eso me cagué. Y me fui. Dije, "No, no importa; me voy a Estados Unidos". Me habían lavado el coco de quedarme allá y me fui, y quizás debí darle mucha más bola a esa película, hacerla mucho mejor y haberme quedado aquí. Y de repente seguir ganando FONAS. Era muy difícil para mí. Me plantée en ese momento: "Carajo, me gané ese premio; sí, qué bueno", pero al mismo tiempo no puedo esperar en mi vida vivir de premios. Y cuando vengo aquí, veo cómo sigue funcionando la rosca, las caras son siempre las mismas, me digo a mí mismo: "Quizás no me equivoqué". Quizás hubiera seguido siendo el outsider de Colonia y que le dieron un premio como le dan una mascota una vez a alguien queriendo decir "mirá, esto es un experimento extraño, pero olvidate en tu vida de volver a ganar un premio". ¿Entonces qué hacés? Estaría dando todavía clases de inglés en Colonia.




AC - Y haciendo películas como relleno en la vida de uno.


UNA SOLA PERSONA NO COBRÓ


Para matar a un asesino




RI - Sí, sí, ahora, respecto a… porque eso no contesta a tu pregunta… Contestando a tu pregunta, en forma puntual, de todo ese grupo que estuvo trabajando para mí, hubo personas maravillosas, excelentes de las que tengo un recuerdo muy bonito y otras no tanto, como todo grupo humano. Hubo solamente una persona a la cual yo misma le dije en su cara: "En tu vida vas a cobrar." Y esa persona nunca cobró. Pero esta persona agarraba el auto de la producción y se iba a un hotel, y nos dejaba a pata en la sierra, teniendo que bajar con el equipo al hombro, entonces yo se lo dije, no fue una cosa de sorpresa: "Nunca vas a cobrar." Y esa persona fue un poco la que agitó, pero nadie más, te lo digo así; nadie más que pueda pararse y decir "yo no cobré". Todos cobraron, desde el hotel a los actores. A todos los demás sí les entró, antes de que me fuera, la paranoia de que no iban a cobrar, instigados por esta mujer. Entonces, en ese momento, cuando les entró la paranoia, tuve que desconectar mi celular allá en Colonia porque era impresionante cómo llamaban: "Te vas a robar la plata", y no sé qué… Pero lo que pasa es que el FONA daba la plata en etapas y la última no me la quisieron dar; tuve que pelearla, ir a la Intendencia, pelear con el FONA porque cuando vieron la película no les gustó; no los culpo, entonces. El que representaba a Canal 12, dijo: "Esta película no podemos pasarla al aire. No te vamos a pagar los últimos 10 mil dólares", entonces yo ahí me planté y ojalá hubiera tenido una cámara para filmar eso. Me planté ante toda la comisión del FONA y les dije: "Ustedes no se pueden poner de exquisitos conmigo, cuando compran cualquier basura de la televisión argentina y la pasan todos los días. Y el 12 es uno de ellos.", que era el canal que me tocó a mí en suerte. Y entonces aflojaron los 10 mil dólares. Nos pagaron después. Y con esos 10 mil dólares pagué a todo el mundo, excepto a esta mujer. A propósito. Esa es la verdad de la leyenda negra.




AC - Yo te lo pregunto porque me parece muy sano poder saber de ti mismo, lo que realmente pasó.



RI - Así fue tal cual. Incluso esta mujer tenía su pareja trabajando dentro de la producción, y su pareja cobró, pero ella no. Hasta ese punto, porque ninguno de los dos podía haber cobrado; los dos estaban en una manera de complot de todo lo que estaba ocurriendo, pero el hombre sí, trabajó.


REGRESAR A COLONIA. UN SHOCK

AC - Volviendo a cosas más gratas. ¿Ya volviste a Colonia?


RI - Yo llegué a Buenos Aires el jueves, y el viernes estuve todo el día con mi familia, y el sábado, o sea ayer me vine para aquí, pero en un rato me voy para Colonia.




AC - Los muchachos del liceo, por ejemplo, ¿los viste?



RI - No he visto a nadie, muy poca gente en el puerto. Curiosamente el puerto y mi casa quedan pegados; he visto a poca gente en el puerto. No he visto a nadie. Estoy deseando ver más gente.




AC- Debe ser muy fuerte poder encontrarte con toda la gente.



RI - Es un shock. Honestamente es un shock del cual no termino de reponerme, porque es un viaje que de alguna manera soñé y planée durante 8 años, porque como te digo no me fui contento, extraño personas y extraño lugares, extraño aromas, extraño sensaciones. Estados Unidos es un país muy frío. La gente es muy fría. Creo que en 8 años no puedo decir que he cosechado amistades, excepto un par de españoles - curiosamente no son de aquí - que nos juntamos a comer y demás. Pero es un país, muy, muy difícil.




AC - Te ofrece mucha cosa y te quita otra.


RI - Es difícil hacer un balance y 8 años no son suficientes; son bastantes, pero yo diría que no compensa. Todo lo que te puede dar en materia de oportunidades y materialmente, te lo quita en valores personales, en valores humanos y en la falta de interacción que te enriquece como persona, que aquí puedes tener y que allá es imposible tenerlo. Yo trabajo en un canal de televisión, hago documentales de temas sociales, me vinculo con personas de las más diversas razas, idiomas y todo lo demás. No es que estoy encerrado en un sitio y aún así te digo, ese país es como si..., es el sistema no el país, es como que le come la cabeza a la gente, no permite un acercamiento humano. Forman caparazones sociales. Se transforman en monstruos sociales las personas y capaz que hasta a uno mismo le afecta. Uno trata de luchar con ello y por tanto se hace muy difícil la vida a nivel personal. Hay gente que no lo importa. Estaba leyendo la otra vez una página de uruguayos en el exterior que se llama redota.com y la mayor parte de los uruguayos decía "qué suerte que me fui", hablaban mal del país; no sé, hay gente que tiene otra escala de valores pero yo, será porque me crié en un pueblo del interior, no concibo dejar de lado lo personal. Y allá hay que dejarlo. Pues si no lo dejas, te ven como flojo o como ineficaz.




AC - Y en ese clima, ¿cómo reunís a los actores para tus películas?


RI - Estados Unidos es la tierra de las oportunidades, entonces cuando uno se transforma en el que da las oportunidades, la gente llueve. Yo lo que hago es usar Internet. Voy a hacer una película y voy a lugares donde podés poner mensajes buscando actores y llueve la gente. Los actores, los técnicos...; es fácil conseguir gente para trabajar porque mucha, mucha gente quiere ingresar a la industria. Donde yo estoy no está la industria y por lo tanto somos muy pocos los que hacemos algo y tenemos el privilegio de ser pocos. Todo el mundo quiere trabajar con nosotros, y Chicago en particular, al igual que Nueva York, son dos lugares donde están las mejores escuelas de actuación del país, porque Los Ángeles tiene la industria pero los actores… Por eso las películas quedan como quedan, pero Chicago es un semillero de actores, entonces esos muchachos están desesperados por una oportunidad de mostrarse. Como las películas mías allá sí se han vendido, están en video clubes, en todo lo demás, yo ya tengo una reputación de que el que trabaja conmigo va a tener exposición. Eso hace que vengan, no te voy a decir que paguen por trabajar, pero…


¿QUÉ OPINAN EN USA DE RICARDO ISLAS?

AC - ¿Qué opinión de tus películas hay allá, en Estados Unidos?


RI - Hay opiniones diversas pero la verdad es que son bastante positivas, a diferencia de aquí que sigo siendo resistido. Es un país tan grande que hay públicos específicos para cada cosa. Una película muy específica como la de anoche tiene que ser presentada a un público específico. Ayer hubo muchas personas que se fueron de la sala y era absolutamente previsible que iba a ser así. En cambio, curiosamente, esta misma película en el Festival de Cine de Terror de Chicago ganó el primer premio con votación del público. Y no es que nuestro público sea más o menos inteligente, o más culto que aquel, sino que simplemente el grupo de personas que se nuclean allá para comprar o ver una película mía sabe a lo que van. Me va bastante bien, lo que sí es que durante varios años en Estados Unidos cometí el error de querer hacer películas en español. Y la producción en español dentro de Estados Unidos está orientada hacia un público que está acostumbrado a consumir telenovelas, entonces lo que yo hice era una cosa tan extraña que me transformé todavía en más outsider dentro del outsider, y dejé de hacerlo.


DARÍO ARGENTO

AC - ¿Qué opinión tenés de Darío Argento? Hay algunas puntas tuyas parecidas con Argento.


RI - Puede ser porque Argento tiene muchas puntas parecidas con Hitchcock. Por eso de repente ponés a Argento y a mí, y a Brian de Palma, y todos tienen cosas en común que quizás no es porque se gustan entre sí, sino porque gustan de un maestro que está por encima de ellos. Argento me parece atractivo visualmente pero no sus contenidos. Y nunca me gustó, a pesar de que no soy… sí, confieso que la película de anoche la hice muy gore. No soy una persona que guste demasiado del cine gore; prefiero un suspenso construido de a poco.


ME CAGO EN LA ELITE INTELECTUAL

AC - Ricardo, ¿por qué pensás tú que en este país no hay un respeto hacia la ciencia ficción, hacia el gore, el terror? ¿Una resistencia intelectual, de la elite intelectual?


RI - Sí, sí, me cago en la elite intelectual, honestamente. La barrera entre el intelectual y el intelectualoide es difícil de… Ahora, contestando tu pregunta, es una cuestión de números. Este es un país de 3 millones de personas, y en todas partes del mundo el género de terror es resistido y relegado a una minoría. Una minoría en un país de 250 millones de personas es una cosa, y una minoría en un país de 3 millones es otra. Ahora, lo otro que pasa aquí es que, y eso siempre fue así y en este Argentino Hotel anoche se me reveló que no ha cambiado nada, hay tenazas que mantienen todo dentro del mismo círculo de personas, con las mismas caras que son las que tienen acceso a los medios de comunicación, y por lo tanto los que llegan a las masas, y esas personas son de una determinada ciudad, un determinado círculo y no van a darle acceso a algo que a ellos personalmente no les llegue, y son personas que están acostumbradas culturalmente a un cine muy diferente al cine de terror que yo propongo… Y eso es todo. No creo que haya más vueltas. Anoche habían unos muchachos que habían venido de Montevideo, que son estudiantes de cine y que les gusta el cine de terror, y vinieron específicamente a ver la película, y salieron en una especie de éxtasis sexual diciendo que la película era la mejor que habían visto… opuesto a lo que las otras personas que abandonaron la sala… Pero bueno, eran 3 y los otros eran 10.


EL FUTURO DE SUS GUIONES

AC - Para terminar, Ricardo, la línea que estás siguiendo, ¿apunta más al suspenso, a lo policial, nuevamente hacia el terror? ¿Otras opciones?


RI - Estoy abierto a lo que sea. La verdad es que en este momento estoy en un punto en mi carrera, y he peleado mucho para llegar a ese punto en el que prácticamente puedo hacer lo que quiera. Aquí era así también, pero el precio era sangrar permanentemente. Allá puedo hacerlo con cierta comodidad y por lo tanto las historias que escribo van a estar de acuerdo con lo que siento en el momento. Cuando escribí Para matar a un asesino, la escribí porque en ese momento acababa de salir de un estilo de vida muy duro, del inmigrante recién llegado y había empezado a tener una vida más cómoda, y la película refleja la transición de un hombre de la pobreza total con su familia, a pesar de estar cómodo.




AC - ¿Un exorcismo tuyo?



RI - Siempre lo son. Todas las películas que haga de aquí en más, mi propuesta a mí mismo es, y lo he disfrutado mucho haciéndolo en los dos o tres últimos años, es muy personal. Las que hacía acá en Uruguay no eran tan personales. Como te digo, estaba en una etapa de aprendizaje técnico. Ahora si eso va a hacer que sean películas de terror, fantástico, gore o policial, no lo sé. A mí me sigue gustando mucho el terror sobrenatural. Me apasiona. Es un tema que siempre me ha gustado, lo cual no quiere decir que no vuelva a hacer películas como Para matar a un asesino. Y también hay una realidad económica y que tiene que ver con que estoy empezando a tener cierta reputación dentro de Estados Unidos, en el cine independiente, y hay gente que se está acercando a mí con propuestas concretas, a veces con guiones propios o con dinero, que quieren hacer algo mío, y ahí es por encargo. Curiosamente, para que veas, Para matar a un asesino fue un trabajo por encargo, a pesar de que es tan personal, el productor que a su vez es el primer actor me encargó con dos años de anticipación que quería financiar una película mía, y yo la escribí para él, al punto que el personaje de la película se llama Salomón, y el actor se llama Salomón Carmona. Pero es por encargo, aunque le pongo experiencias personales para hacerlo real.

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