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Entrevista al director de cine uruguayo Guzmán Vila
"MIS PELÍCULAS SON 100% AMATEURS, QUIZÁS BIZARRAS, PERO NO BERRETAS"


por Guzmán Laguarda (octubre, 2007)

 


Carlos Maceiras en La visita






Muy amablemente, cerveza y picada mediante, Guzmán Vila, el realizador del filme Sangre en La Mondiola y de varios cortos más del género fantástico, nos recibió en su casa de la zona de Parque Batlle junto con su pareja, Mónica Núñez, quien lo ayuda en la edición de sus trabajos e incluso interpreta a un personaje en su nueva película, La balada de Vlad Tepes. Conozca la vida de este realizador uruguayo amateur que en sus ratos libres tiene como hobby filmar con su cámara mini-DVD películas y cortos independientes.


El joven director de 33 años comenzó diciendo que es fanático de Nacional, de las películas de terror y del rock. Como él mismo dice irónicamente, en sus ratos libres trabaja diez horas y media, seis días a la semana, en Bavastro Remates, en la Ciudad Vieja.


En febrero de 2004, a los pocos días de comprarse una cámara mini-DVD, Guzmán Vila participó en Video Relámpago, un concurso de cortos que organizan Cinemateca y la Intendencia de Montevideo, dirigido a videastas aficionados. "Mi primer corto (Todo por 10 pesos) obviamente no ganó, porque era políticamente incorrecto y supongo que estaría muy mal hecho. Nunca estudié nada de cine; soy 100% amateur, autodidacta. Mis referentes fueron y son John Carpenter, Quentin Tarantino, Sergio Leone y otros", dijo como carta de presentación Vila, mientras su pareja asentía con la cabeza.


Todo por 10 pesos trata de un afrodescendiente de profesión basurero, actor fetiche del realizador, amigo e integrante de su banda, que sin razón alguna es asesinado cruelmente por una banda de lúmpenes. La víctima revive como un zombie de los filmes de Romero y cobra venganza de sus matadores.




SU PRIMERA PELÍCULA


A pesar de no triunfar en el concurso de la IMM, las ganas por seguir filmando no se desvanecieron y comenzó a filmar el largometraje Sangre en La Mondiola. "Fue algo demencial. Después de hacer un corto de 5 minutos me metí de lleno en hacer una película de 65´. Todos me decían que estaba loco", contó el realizador y músico.


El filme, según su director, es una mezcla de comedia con humor negro y tintes de terror. Curiosamente, además de su título en castellano, la película tiene su título original en inglés, "The Banfield Killer", en homenaje a las traducciones disparatadas que tienen algunos filmes norteamericanos en nuestro país y en la región.


El guión, sumamente disparatado, cuenta la historia de un asesino serial simpatizante de Banfield, un club chico de la República Argentina, en el que un policía corrupto mal hablado y encima vampiro intenta seguir las pistas de este serial killer. El largo tiene guiños constantes y bandas sonoras del polémico Quentin Tarantino y de John Carpenter, el realizador de filmes de terror como Halloween, Christine y La niebla.




LOCACIONES Y ACTUACIONES



En la película se utilizaron locaciones, al no contar con ningún estudio de filmación. Se filmó en apartamentos y casas de los allegados del filme, en los barrios La Mondiola (hoy Pocitos Nuevo), el Cerrito de la Victoria, la Ciudad Vieja y el Cementerio del Buceo. Otra particularidad fue que, al no contar con micrófonos, tuvieron que doblar los diálogos de los actores y los sonidos de ambiente una vez filmadas las escenas.


La realización no contó con ningún auspiciante, pero sí con facilidades que le otorga su lugar de trabajo. "Bavastro es como una gran oficina de casting. Del departamento de arte me prestaron muebles y cuadros antiguos, y hasta llegué a usar algunos de sus depósitos para filmar unas escenas. Inclusive un cliente me ofreció su casa, donde transcurren los minutos finales de la cinta", dijo el entrevistado, que trabaja en Bavastro desde hace 16 años.


Las actuaciones, según el director y los propios actores, son deficientes, pero no hay que dejar de tener en cuenta que tanto los actores como el equipo técnico son amateurs. Quizás lo mejor de la película es su banda sonora, con temas de filmes de Tarantino, Carpenter y de la serie de James Bond, elegida minuciosamente por el propio Vila.




EL "VAMPIRO" DEL BSE





Silvio Galizzi Flores y Herardo Trápani




Aparte de su propia pareja, que es su asistente y encargada de edición, Carlos Lugli, guitarrista de su banda, se encargó de la fotografía y la coedición. Los actores también son amigos personales, y todos tienen sus propios trabajos.


El caso más bizarro es el de Silvio Galizzi Flores, el policía corrupto y vampiro que interpreta al personaje de Vlad Tepes. Fanático del filmes de vampiros, este personaje mandibulesco y de gran estatura trabaja de día como abogado en la Sección Jurídica del Banco de Seguros del Estado, y de noche, según Vila, es un verdadero vampiro.


"Cuando le dije a Silvio que tenía un papel de vampiro pensado para él, no lo dudó un instante. Incluso cuando algún cliente lo ve en el Banco de Seguros le pregunta: "¿Che, vos no sos el de la película?", contó mientras reía a carcajadas.


Otro de sus actores es Herardo Trápani, que interpreta a Negreira, que hace el papel del ayudante corrupto de Tepes. Para Vila, tanto Negreira como Galizzi no son buenos actores, pero sí tienen mucha presencia. Daniel Guridi interpreta a Iván Gelsin, la versión criolla de Van Helsing. Además, en su primer largo aparecen el crítico cinematográfico Elvio Gandolfo, que interpreta a un cura fanático de Tarantino, pero no de Kill Bill Vol. II precisamente (ver el filme), y el periodista de espectáculos Matías Castro.


Aun sin culminar la realización de su primer filme, en el 2005 vuelve a participar en Video Relámpago, con el corto El genio. Luego de terminar Sangre en La Mondiola, que tuvo un irrisorio presupuesto de 250 dólares consumido entre casetes, bombitas de halógenos de 500 watts y los modestos caterings de la filmación. Junto con su equipo filmaron en Solymar el corto Pesadilla a color, utilizando la propia casa de Galizzi.

"SOMOS TODOS AMATEURS"


"Teniendo en cuenta que somos amateurs, y las actuaciones son más malas que buenas, el resultado final nos conformó. La película fue pensada para ver entre nosotros. Cualquiera que tenga ganas y creatividad puede hacer lo que hicimos nosotros", admitió Vila, quien agregó que tampoco tiene la idea de vivir haciendo películas de terror.


"Para mí es un hobby filmar cortos y películas. A veces veo en la Ciudad Vieja que están filmando un comercial con varios ómnibus y cámaras y me parece cosa de otro mundo. Lo mío es como jugar al fútbol en el campito", señaló. En cuanto a las repercusiones del público, Vila dijo que a Sangre en La Mondiola la proyectaron por primera vez en la muestra de cine del Montevideo Comics, ante 800 espectadores. Según el realizador la gente río cuando debía hacerlo y se asustó en los momentos indicados.




LA BALADA DE VLAD TEPES


Desde hace un año y poco, Vila se encuentra filmando La balada de Vlad Tepes, la secuela de su primer largo. En el interín el cineasta realizó La visita, un corto alejado del género del terror, basado en una cuento del escritor nacional Henry Trujillo.


La secuela de Sangre en La Mondiola va a llevar por lo menos seis meses más de rodaje, y se filma cuando los actores y el staff técnico pueden hacerlo. "No hay que olvidar que estamos en Uruguay y todos trabajan", destacó el creador.


Su nueva obra, aunque el director no quiere adelantar mucho, es la continuación de su primer filme, en el que el policía vampiro busca vengarse de quienes quisieron eliminarlo en la primera parte. Vila promete escenas más jugadas, en la que además de los actores del primer título hay actores nacionales de larga data, como Walter Reyno, Elena Zuasti y Mirella Pascual, y figuras mediáticas como Nano Folle, Gustavo Escanlar, Lázló Erdélyi y Elvio Gandolfo, entre otros. También cuenta, en algunas escenas, con la ayuda del director de fotografía Diego Varela, fotógrafo de La espera.




POR AMOR AL ARTE




Guzmán Vila y Mónica Núñez




"Todos actuaron sin cobrar un peso. Muchos de ellos vieron mi primera película, les gustó y se ofrecieron para actuar en esta segunda parte. Mirella hace un pequeño papel de cajera en un supermercado, y atiende a Vlad Tepes, que va a comprar un whisky. El nombre de su personaje es Pamela, el mismo que el de uno de los personajes de Alma Mater. Es un homenaje a dos películas uruguayas que me encantaron", explicó cómicamente el director.


Salvador Banchero, el periodista de Océano FM, fue otro de los "famosos" que le pidió a Vila un papel en su filme. "A Salva le encantó mi primera película, así que le dije que si Camarotta salió en La cáscara yo lo iba poner en mi película", dijo a las risas.


A diferencia de su primera película, el guión fue escrito por el actor que interpreta al personaje de Vlad Tepes. "Fue Silvio el que quería hacer una secuela de Sangre en La Mondiola y empezó a joder con eso. Yo tenía un proyecto que pienso hacer algún día (Flash 28)", señaló




EL DUEÑO DE LA PELOTA


Sobre su estilo de hacer filmes, no le molesta que algunos lo consideren como bizarro. "No me molesta porque no soy pretencioso como otros. Eso sí, son bizarras pero no berretas, que no es lo mismo. Somos amateurs, pero, a pesar de nuestras limitaciones, nos preocupamos de que salga lo mejor posible", admitió Vila.


El director contó que él y su novia discuten en reiteradas oportunidades a la hora editar sus trabajos. "A veces quiere alargar una escena sólo para poner un chiste, y como yo soy la editora le digo que no. Pero como él es el director, y muchas veces un dictador, no me hace caso" dijo entre risas Mónica mientras bebía un vaso de whisky. "Viejo, soy el dueño de la película y hago lo que se me antoje", confesó en broma el realizador independiente.


En cuanto a la distribución, Sangre en La Mondiola corrió de mano en mano, y actualmente se puede conseguir en la librería especializada El Rincón del Coleccionista, en el quiosco Palace, bajo el Palacio Salvo, en algunos pocos videoclubes de la capital e inclusive en Bavastro, donde la mayoría de los clientes de antaño ya la compraron.




CINE URUGUAYO


En cuanto al cine nacional, Vila dijo que le disgusta ver en algunas películas todos nuestros elementos culturales. "Yo no tomo mate y no me gusta el candombe. Por eso, sin entrar en comparación, mi película no tiene ningún elemento tradicional de nuestra cultura, pero no critico a los que lo hacen", confesó el director, quien agregó que Whisky, Una forma de bailar y El baño del Papa son algunos de sus títulos uruguayos preferidos.




AMABLES DONANTES


Su otra pasión es la música. Desde chico toca la batería, y desde finales de los 90 es baterista de Amables Donantes, banda de rock que se separó en 2002 y se volvió a juntar el año pasado para editar el disco "Vieja Bruja". Confiesa que allí son más profesionales que en el cine, ya que cuentan con la infraestructura necesaria.


"No somos una banda muy conocida, pero estuvimos a punto de ir al Pilsen Rock", destacó. Desde hace un tiempo se vienen preparando para ser teloneros de Attaque 77 el 1 de noviembre en el Teatro de Verano. "Estamos como locos. ¿Sabés cuántas bandas chicas quieren llegar a eso?", dijo el entrevistado.




NOTA: Esta entrevista fue publicada el martes 30 de octubre de 2007 en el diario La República.


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