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A propósito de La maldición del Perla Negra
EL RETORNO DE LOS PIRATAS AL CELULOIDE

por Rainer Tuñón (desde Panamá) - Agosto, 2003


El halcón de los mares.




Con el éxito de Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra, último filme de Gore Verbinski (Un ratoncito duro de matar / Un ratoncito duro de cazar y El Aro / La llamada), Hollywood vuelve a apostarle a los filmes sobre piratas, tesoros, barcos y espadachines que tantas aventuras les proporcionó a sus estrellas favoritas, desde leyendas como Basil Rathbone, Tyrone Power, Douglas Fairbanks y Errol Flynn hasta Geena Davis y Johnny Depp, como sus últimos grandes exponentes.

A pesar de que se han producido cientos de producciones sobre estos aventureros de mar, en los últimos veinte años, el género es tristemente recordado por estrepitosos fracasos en las taquillas. Sólo por mencionar Piratas, de Roman Polanski; aquel musical titulado A Pirate Movie, con Christopher Atkins y un récord Guinness que consiguió el director Renny Harlin (Duro de matar 2 y Memoria Explosiva / El largo beso del adiós) al realizar La Pirata, el filme que casi lleva a la quiebra a la compañía Carolco.

La piratería en el mar Caribe fue un episodio insólito en la historia del mundo que levantó fascinación y horror en los siglos posteriores, hasta el punto de crearse leyendas que se alejan de la historia. Claro, la literatura y luego el cine se dedicaron a tratar a los piratas como héroes románticos, tan desarrollado a través del sub género del cine de acción "swashbuckler".

Ahora, no confunda el término pirata: "el que se aventura", "el que procura lograr fortuna", con corsario (bandidos a quien la corona les autorizaba a asaltar embarcaciones de naciones enemigas, principalmente España); filibusteros (quienes actuaron en el mar de las Antillas durante buena parte del siglo XVII y atacaban poblaciones, costeras en su mayoría) y bucaneros (colonos de diversas nacionalidades, mayoritariamente franceses, que se dedicaban a la caza en la isla y a la venta de carne ahumada en el bucán, que por causas de un bloqueo comercial se convirtieron en piratas), que es más genérico.


PIRATAS A LA GRAN PANTALLA

Desde principios del cine, las historias literarias sobre los piratas han captado la atención de grandes y chicos siendo los primeros acercamientos en el cine mudo y de animación, con los casos de Betty y los bucaneros, de Rolling Sturgeon, hecha en 1917, con la actuación de Juliette Day; Peg of the Pirates, con Peggy Gyland, realizada en 1918, hasta Wet Gold, dirigida y protagonizada por Ralph Ince, en 1921, y el Coronel Heeza y los piratas, un animado que se produjo en 1920.

En la década del veinte aumentó la producción de estas cintas de acción y aventuras con estos legendarios bribones. Aparecen El Capitán Blood (1924) de David Smith, con J. Warren Kerrigan; El Águila del mar (1926) de Frank Lloyd, con Ricardo Cortez; o El Gavilán de los mares (1927) también de Lloyd, fueron las encargadas de mostrar al publico de todo el mundo, el encanto de las aventuras marinas.

Analistas y críticos de cine en el mundo coinciden que en esa época, la mejor de la serie fue El Pirata Negro (1926) de Albert Parker, con un extraordinario Douglas Fairbanks.



Cuando apareció el cine sonoro, Michael Curtiz revivió la pasión por los piratas dirigiendo a Errol Flynn en El Capitán Blood, convirtiendo a Flynn en una mega estrella; al tiempo que Hollywood, encariñado con el éxito del género, se embarcó en la aventura de llevar a cine relatos de gente de mar y logró que Fredric March se convirtiera en El bucanero, de Cecil B. De Mille, George Houston fuera el Capitán Calamidad / Capitán Tormenta en el filme de John Reinhardt (1936), buscaran el Tesoro Escondido de Robert Allen (un corto animado basado en el comic de Rudolph Dirk) y se dirigieran modestos musicales como la pirata danzarina, escrita por Emma Lindsay-Squier, pero dirigida en 1936 por Lloyd Corrigan.

Antes de la Segunda Guerra Mundial seguía el interés por los piratas y sus hazañas. Flynn siguió con su buena estrella y protagonizó El Halcón del Mar / El halcón de los mares (1940). El éxito de estos filmes hizo que se multiplicaran las películas de piratas y otras estrellas se dispararon, como la de Tyrone Power con El Cisne Negro (1942) de Henry King.



En los años de la guerra se redujeron las aventuras y se dieron mayores impulsos a musicales y películas bélicas, aunque en la década de los cincuentas La Isla de los Corsarios / Contra todas las banderas (1952) de George Sherman, El pirata Barbanegra (1952) de Raoul Walsh, con Robert Newton y William Bendix; El Temible Burlón / El Pirata Hidalgo (1952) de Robert Siodmak, con Burt Lancaster; El Halcón Dorado / El Halcón de oro (1952) de Sydney Salkow, con Sterling Hayden o El Bucanero (1958) de Anthony Quinn, con Yul Brinner, fueron la alegría de los fanáticos del género.

No hay que dejar por fuera al Capitán Kidd, interpretado por Charles Laughton en Captain Kidd y más tarde con Abbott y Costello cuando hicieron Abbott y Costello contra el Captain Kidd, Anthony Dexter en Captain Kidd and the Slave Girl / La esclava del pirata y John Crawford en The Great Adventures of Captain Kidd. Los resultados en las taquillas ya no eran los esperados. Algunas cintas colapsaban por los excesos, malas actuaciones, pobres y poco ingeniosos guiones y algunas direcciones a la deriva, cuestión que provocó que poco a poco se engavetaran los trabajos sobre estos míticos personajes en Hollywood.

Los Goonies
La pirata
La maldición del Perla Negra

En los años sesenta, las pocas películas que se producían, ya se hacían en el género de comedia y eran coproducciones hispano-italianas, de bajos presupuestos.

De los años setentas, se recuerda por ejemplo a Terence Hill (Trinity) en Il corsario Negro, Les Demoniaques, una película de erótica de terror hecha en Francia por Jean Rollin y algunas películas X, que utilizaban como estructura argumental algún relato pirata.

En los setentas prácticamente desapareció el género y en los ochenta se trató de rescatar este barco a la deriva en el cine, con espantosos resultados. Hacia esa década se hizo Los Piratas / Romance de un pirata (1982), de Ken Annakin, con Christopher Atkin, el muchacho de La laguna azul, Los locos piratas de Barba Amarilla / Barbarrubia de Mel Damski, con James Mason, Cheech Marin, Tommy Chong y varios miembros de los Monty Python, o peor aún, Piratas de Roman Polanski, con Walter Matthau. Entre esas, uno puede recordar con cierto entusiasmo Islas Salvajes, de Ferdinand Fairfax, con Tommy Lee Jones , la futurista The Ice Pirates, con Robert Urich y El Corsario Escarlata, con Robert Shaw.

Nuevamente, se engavetaron las propuestas fílmicas de piratas hasta que Renny Harlin optó por realizar La Isla de las Cabezas Cortadas / La pirata, protagonizada por su ex esposa, Geena Davis. El filme costó más de 92 millones de dólares y tan sólo recaudó 11 millones. A pesar de los paupérrimos resultados, el filme no era tan malo como decían algunos críticos. De hecho, la actuación de Frank Langella como el villano y los efectos especiales eran de primera.

De todas estas historias llevadas al cine, podríamos rescatar tres proyectos: Peter Pan, el animado de Walt Disney; Hook, el retorno del capitán Garfio, de Steven Spielberg y Los Goonies, de Richard Donner, que fueron las excepciones a la regla en el género de los piratas… hasta ahora.

Este año, el productor Jerry Bruckheimer (Con Air, Armageddon, Pearl Harbor) lleva al cine la idea del parque temático de Disney: Piratas del Caribe; consigue a los ingeniosos guionistas de Shrek, Ted Elliot y Terry Rossio, y se hace de un elenco que incluye a Johnny Depp (La leyenda del jinete sin cabeza, Don Juan de Marco), Geoffrey Rush (La leyenda del marqués de Sade, El sastre de Panamá) y Orlando Bloom (Legolás de El señor de los anillos) para darle vida a esta nueva aventura pirata, con el apoyo de los genios de Industrial Light and Magic. El resultado, un filme que costó 125 millones de dólares, pero en sólo tres semanas recaudó más de 140 millones en Estados Unidos.

En Piratas del Caribe, el truhán Jack Sparrow (Depp) queda solo en la desierta Isla de Muerta cuando el capitán Barbossa (Rush) se amotinó en el "Perla negra" y lo abandona. Barbossa captura a la hija de un gobernador y su pretendiente tiene que aliarse con Sparrow para el rescate y de igual manera investigar qué hay detrás de la maldición del Perla Negra.

En fin, tan buenos resultados tuvo este filme de Verbinski que también Ridley Scott, aclamado director de Gladiador, está listo para dirigir una nueva versión de Captain Kidd, trayendo a los piratas al mundo del cine, que necesita revitalizarse con legendarias aventuras, aprovechando que ahora sí hay tecnología para crear mundos mágicos y completamente digitales.


Aclaración de Arte7: Algunos títulos en español de películas, separados por una barra diagonal, son los de estrenos en Panamá, mientras que los que están a la derecha son los de estreno en Uruguay.


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