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Título original: Ghost Ship
País y año de producción:
Australia / Estados Unidos, 2002
Dirección: Steve
Beck
Guión: John Pogue,
Mark Hanlon, sobre historia
de este último
Con: Gabriel Byrne, Julianna
Margulies, Isaiah Washington
Duración: 96 minutos
Calificación: No
apta para menores de 12 años
Género: Terror
Sitio Web: http://www.ghostshipmovie.com/
Reseña argumental:
Cuando el piloto Jack Ferriman de la Fuerza
Aérea Canadiense, recluta al grupo
para que investigue un misterioso barco
que él ha visto flotando sin rumbo
por la costa de Alaska en una remota región
del Mar de Bering, descubren los restos
del famoso Antonia Graza, que se
creía perdido en el mar por más
de 40 años. Ese es un enorme hallazgo
- sólo la prima de salvamento podría
valer una fortuna. Y según la ley
marítima, cualquier barco descubierto
en aguas internacionales puede ser reclamado
por quienquiera que tenga la fortuna de
hallarlo y la habilidad de remolcarlo a
puerto.
Pero una vez a bordo del espectral
y cavernoso barco, la gente del Artic Warrior descubre
que la decadente nave está todo menos desierta. Está
habitada por algo más mortal y horrible de lo que hayan podido
ver en su vida en el mar. Ahora ese personal tiene que descubrir
la verdad acerca del pasado del barco y descubrir el misterio que
amenaza su propia sobrevivencia.
El director Steve Beck había
realizado la remake homónima del clásico de William
Castle, Trece fantasmas (2002).
CAMINO AL INFIERNO
A no confundirse. El infierno del
que aquí se habla es el verdadero, no el que se podría
materializar en la pantalla. La verdad que este equipo donde aparecen
el productor Joel Silver, el director Robert Zemeckis y el ocasional
artista Gilbert Adler, junto a la hija de William Castle, está
haciendo cosas cada vez peores. En la remake de La casa
de la colina embrujada llamó mucho la atención
la gran falta de capacidad para elaborar un film de terror que rememorara
aquella vieja clase B de los años ´50 y también
el despilfarro de recursos que pudieron haberse utilizado para hacer
una obra digna, de aquellas que al menos se reservaban algunos sustos
legítimos, con o sin sugestión. Con Trece
fantasmas la cosa ya había tocado fondo; otro film
de Castle y otra idea que podía haber dado para muchas variantes
creativas era echada por la borda.
Y ahora llega este mamarracho, del
mismo director de Trece..., Steve Beck, y prácticamente
el mismo equipo. La cosa, como siempre, empieza bárbara pero
luego no agarra la pendiente sino que directamente se va en picada.
La lógica del guión comienza a desvanecerse cada vez
más, a medida que se va revelando el enigma que anda cobrando
víctimas en el barco. Como ya es costumbre el sobresalto
vulgar dice presente, mientras que los buenos climas que sepan envolver
a sus personajes a medida que se van trabajando situaciones de horror
no aparecen. Por suerte no hay casi personajes chistosos aunque
igual el resto de los mismos es patético; es lamentable que
uno tenga que poner en la bolsa a un muy buen actor como Gabriel
Byrne, quien se ve ultimado por un libreto desastroso, donde no
se sabe tratar al antagonista ni tampoco se logra darle sentido
alguno. Ejemplos de terror marítimo en buques no son muchos.
Y hay un puñado de obras verdaderamente valiosas (La
nave del terror / El barco de la muerte, Proa al
infierno, La criatura y hasta lo que pasaba
a bordo en escasas adaptaciones de Drácula).
Ahora bien; el caso de Steve Beck es algo muy serio, ya que puede
convertirse en uno de los peores directores de la historia del cine,
realmente. Lo que demostró en Trece fantasmas
no fue casualidad, luego de haber visto El barco fantasma.
En serio. Este director y la bandita de guionistas que suelen rodearlo
pueden entrar en la galería del peor cine de terror jamás
filmado.
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