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Reseña
argumental: Desde su compleja y duradera
relación con su mentor y esposo,
Diego Rivera, hasta su ilícita y
controversial aventura con Leon Trotsky,
pasando por sus románticos y provocativos
encuentros con mujeres, Frida Kahlo vivió
valientemente una vida inexorable como revolucionaria
política, artística y sexual.
Frida narra la vida de
Frida Kahlo (Salma Hayek), compartiendo
de manera abierta y sin temor con Diego
Rivera (Alfred Molina), al tiempo que esta
polémica pareja impactaba al mundo
del arte de manera sorpresiva.
La
directora Julie Taymor ha dirigido el film
Titus (1999),
con Anthony Hopkins y Jessica Lange.
Curiosidades:
Salma Hayek
interpreta alguna de las canciones de la
banda sonora.
ARTISTA A MEDIAS
Es evidente
que no hacía falta otra película
sobre Frida, luego de ver la obra maestra
homónima del mexicano Paul Leduc,
producida en 1984. Claro que aquí
hay elementos típicos de una superproducción,
con actores famosos, bastante dinero de
por medio, una fuerte campaña publicitaria
y todo lo que pueda atraer al gran público.
El asunto
es más convencional que comprometido,
más exterior que interior, respecto
al retrato de tan peculiar artista. El dolor
siempre fue compañero de Frida y
estuvo presente en sus obras, muy imaginativas
y a la vez personales y poderosas, en la
forma, el color y el contenido. Esto es
algo que el film de Taymor no aprovecha
debidamente y que en la excelente película
de Leduc sí se hacía y de
manera, por momentos, increíble.
El guión
no logra mostrar con efectividad ese proceso
donde Frida comienza a crecer a la sombra
del muralista Diego Rivera y sí enfatiza
cosas como el aspecto mujeriego de su marido,
el amor que este último le tenía
a ella, a pesar de sus aventuras amorosas,
y otros hechos que rayan muy por debajo
de lo que en realidad pudo haberse hecho,
dado que la propia vida de Frida daba para
mucho, como bien demostró Leduc en
su obra de hace casi veinte años.
En la mexicana
casi ni se hablaba; en ésta a cada
rato. Mientras en la primera lo visual era
lo que predominaba aquí no tanto;
más bien se muestra una biografía
con ribetes convencionales y demasiada narración
de hechos, más allá de elipsis
y ahorros de dramatismo en situaciones que
podían haber dado incluso para caer
en pasajes que arruinaran casi todo.
En la primera
se intentaba retratar a Frida y su sufrimiento
a través de la fuerza de la imagen,
mientras que aquí todo se hace más
descriptivo y menos sugestivo. Esto no significa
que a Frida haya que evocarla exclusivamente
de la manera en que lo hizo Leduc; también
se pueden hacer las cosas como en la película
de Taymor, aunque con un guión más
sólido y que no se perdiera tanto
en detalles típicos de un producto
hollywoodense.
La actuación
de Salma Hayek es esmerada pero no es gran
cosa y pudo haber estado mejor.
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