|
Reseña
argumental: La promesa de aventura
y oportunidad que ofrece la Ciudad de los
Vientos deslumbra a Roxie Hart, una inocente
y extrovertida cantante que sueña
con cantar y bailar para salir de su vida
gris. Su sueño es seguir los pasos
de oro de Velma Kelly, cantante de vodevil.
Roxie consigue que su deseo se haga realidad
cuando algunas actitudes equivocadas las
hacen aterrizar a ambas, la estrella y la
aspirante, en la prisión, a causa
de distintos cargos por asesinato. Bajo
el ladino cuidado de la guardiana Morton
en la prisión, Roxie se encuentra
con el legendario abogado Billy Flynn, quien
acuerda hacerse cargo del caso por una suma
cuantiosa. La carrera de Roxie explota,
para mortificación de su mentor.
Pero la inteligente Miss Kelly nos reserva
algunas sorpresas para el segundo acto...
Basada en
el musical de John Kander, Fred Ebb y Bob
Fosse y ganador de varios premios, Chicago
es un espectáculo lleno de intriga,
amor, traición, rivalidad y amistad,
un espectáculo de música y
danza que pasa de la realidad a la fantasía,
dado que el mundo de Roxie se mueve entre
la prisión, la corte y el escenario.
Curiosidades:
La actriz Catherine Zeta-Jones ha sido,
en la vida real, bailarina.
El
guionista Bill Condon ha dirigido trabajos
como Hermana,
hermana (1987),
Candyman 2
(1995) y Dioses
y monstruos (1998).
También ha participado en el libreto
de FX 2 (Richard Franklin, 1991).
La historia de Chicago
se basa en un caso real.
MUSICAL
DELUXE
Lo primero
que a uno le viene a la mente cuando ve
Chicago es una palabra:
espectacularidad. Lo otro ya es algo más
elaborado pero no por eso complejo y es:
película ideal para ganar el Oscar,
más allá de la cantidad de
nominaciones que logró cosechar y
también de los premios que pudo ganar.
Hay mucho brillo, glamour, estilo, destellos
de producción y coreografía,
una notable dirección artística,
vestuario cuidadoso y, por supuesto, una
rítmica y pegadiza partitura musical.
También los bailarines hacen todo
lo que pueden (Catherine Zeta-Jones está
bárbara, Renée Zellweger hasta
por ahí nomás), ayudados por
un montaje frenético que, levantando
alguna sospecha, intenta disimular las carencias
en lo que a danza y baile se refiere.
Un amigo
y colega, que es toda una autoridad en materia
de musicales, le expresó a quien
esto escribe que "la sombra de
Bob Fosse brillaba por su ausencia, al igual
que los bailes y los bailarines".
Por otro lado manifestó que "no
se puede hacer comedia musical sin bailarines,
sin gente que `sienta´ el
género. Y eso no se improvisa en
pocas semanas de ensayo. Se lleva en el
alma. Desde niño."
Es evidente
que el aquí coreógrafo intentó
llevar la esencia de un género algo
olvidado al gran público y con resultados
por ahí polémicos, aunque
a grandes rasgos gustoso. Su papel, por
momentos, pesa más que el del propio
guionista, Bill Condon, y también
que el del propio realizador, a quien alguien
podría robarle su estatuilla en la
próxima entrega de los premios Oscar
(¿Scorsese?).
Chicago,
de todas formas, no deja indiferente a nadie,
tanto por su factura como por la propia
historia que trata y sus condimentos, que
si se quitan no dejan casi nada. Es más
que probable que se lleve el Oscar a Mejor
Película pero no tanto el hecho de
que a partir de esta película se
puedan hacer otras. Como decía el
crítico citado más arriba
"las cosas no se improvisan en
pocas semanas de ensayo"... ni
de de filmación.
|