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CAMINO A LA PERDICIÓN

Título original: Road to Perdition
País y año de producción:
Estados Unidos, 2002
Dirección:
Sam Mendes
Guión:
David Self, basado en la novela gráfica de Max Allan Collins y Richard Piers Rayner
Con:
Tom Hanks, Paul Newman, Jude Law, Jennifer Jason Leigh, Stanley Tucci
Duración:
116 minutos
Calificación:
No apta para menores de 12 años
Género:
Crimen / Drama
Sitio Web:
http://www.roadtoperdition.com

Reseña argumental: Tom Hanks interpreta a Michael Sullivan, un asesino a sueldo de una pandilla irlandesa en los estados centrales de los Estados Unidos durante la época de la depresión. Cuando su trabajo atraviesa la frontera hacia su vida privada, trayendo esto consigo la muerte de su querida esposa e hijo, Sullivan y el hijo que le sobrevive emprenden una travesía de penitencia y redención.

“Camino a la Perdición” es un título con un doble significado. En términos literales, Perdición es el nombre del pueblo al que Michael Sullivan y Michael Sullivan, Jr., el único hijo que le sobrevive, se dirigen. Pero Perdición también es un eufemismo de Infierno, y en ese sentido, Michael Sullivan reza para que su hijo se abstenga de emprender este camino.

El joven director británico Sam Mendes había hecho un notorio debut en el largometraje con la oscarizada Belleza americana (1999), film apadrinado por Steven Spielberg.



PROLIJIDADES

Todavía no se sabe con exactitud si Mendes tomará el camino de muchos realizadores, que luego de sorprender con algunas inquietudes personales fueron importados por la industria y adaptados a los requerimientos de ésta última. Camino a la perdición (2002) es un producto industrial al que, sin embargo, pueden detectársele varios factores en común respecto al trabajo realizado por su director en Belleza americana (1999). No son notorios pero bien da para seguir curioseando la predilección de Mendes por familias resquebrajadas, ya sea por rebeldías y deseos personales o (como en Camino...) desgracias que llevan a un hombre y su hijo a transitar por distintos lugares durante seis meses y con un montón de gente queriendo eliminarlos.

La historia es por demás correcta, llevadera y con momentos sorprendentes, revitalizados ya sea por actuaciones soberbias o bien pasajes de gran elaboración, que hasta podrían llegar a sorprender a varios directores que se han despachado con notables obras de mafiosos y gángsters, desde Howard Hawks (Scarface), pasando por la época dorada hollywoodense (que finalizó en la década del ´40), Arthur Penn (Bonnie & Clyde), Coppola (la saga El padrino), Scorsese (De Niro y sus muchachos), John Huston (El honor de los Prizzi), Brian De Palma (Los intocables) y llegando (si quieren) hasta los mismísimos hermanos Coen (De paseo a la muerte), entre algunos otros más. Un relato de odio y venganza pero también de amor familiar y lealtad, de códigos supuestamente herméticos y situaciones tan chocantes que del cumplimiento del "deber" se pasa a un estado de obsesión y anarquía total.

Hay más que nada destellos de puro cine en este trabajo de Mendes, más relacionados a aspectos visuales y sonoros que envuelven pasajes de muy buena acción y tensión. Los encuentros entre rivales aparecen muy bien condimentados (notable el que se da en una cafetería entre Tom Hanks y Jude Law) y hasta con dilemas que llevan una carga dramática realmente notoria al asunto. Basta ver los choques (el que ambos se ven - en la calle y por última vez es brillante) entre el sufrido protagonista (Hanks) y su ex jefe (Paul Newman), que, a pesar de todo, lo sigue queriendo como a un hijo más. O hasta la seca maldad de otro personaje mafioso (el que encarna Stanley Tucci) que no guarda piedad alguna, a pesar de su amable apariencia. Aquí ya nos estamos encaminando irremediablemente hacia las actuaciones; cada una de ellas un mundo aparte. Y algunas de muy buena factura, como la del propio Hanks, que conjuga dolor y sentimiento en ese personaje de hombre serio que busca poner las cosas en su lugar. Paul Newman mantiene su gran temple y Jude Law vuelve a confirmarse como uno de los jóvenes actores norteamericanos más interesantes que se pueden ver en la actualidad. Su papel de fotógrafo con gustos macabros, actitudes siniestras, movimientos extraños y gestos morbosos, que no se cansa de perseguir al protagonista, está entre las mejores actuaciones de reparto del año.

Aparte de la talentosa orquestación de Sam Mendes en Camino a la perdición, los actores, sin lugar a dudas, constituyen el otro gran sustento de la película.

Alejandro Yamgotchian


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