
Título original: John
Q
País y año de producción:
Estados Unidos, 2002
Dirección: Nick
Cassavetes
Guión: James Kearns
Con: Denzel Washington,
Robert Duvall, Anne Heche, James Woods,
Ray Liotta
Duración: 116
minutos
Calificación:
No apta para menores de 15 años
Género: Drama
/ Thriller
Sitio Web: http://www.iamjohnq.com/
Reseña argumental:
John Q es un humilde trabajador sin alternativas:
su hijo se está muriendo en un
hospital a la espera de un transplante
de corazón que no puede efectuarse.
Él no tiene dinero como para afrontar
la operación, su obra médica
no está dispuesta a cubrirlo y
la directora del hospital pretende dejar
morir a la criatura si no aparece la plata.
La solución: tomar por la fuerza
el centro médico...
El director Nick Cassavetes había
realizado la bastante discreta Cuando
vuelve el amor (1997), con guión
de su padre John y actuación de
su madre Gena Rowlands incluida.
Curiosidades:
El director de John Q: Situación
extrema tiene dos hijas y una
de ellas (Sasha) todavía está
esperando turno para que se le realice
un transplante de corazón. De ahí
que el propio Cassavetes se viera estimulado,
a la hora de dirigir esta película,
la cual le dedica a la pequeña
Sasha, como indican los créditos
del final.
En los agradecimientos
figuran, entre otras personalidades, el
director Frank "Sueños de
libertad" Darabont.
En la última
aparición de su vida en pantalla
grande figura el ya fallecido realizador
Ted Demme, director de Blow: Profesión
de riesgo (2001) y también
de De por vida (estrenada
directamente en video en nuestro país
en 1999), una comedia bastante llamativa
y con sus toques dramáticos también,
interpretada por Eddie Murphy, Martin
Lawrence y... Nick Cassavetes.
VÍCTIMAS DEL SISTEMA
Es por demás clara y explícita
la denuncia que el guión de James
Kearns hace en esta película sobre
gravísimas falencias que se dan
tanto en el régimen hospitalario
como también en el laboral y hasta
en el de los medios de comunicación.
Todo se va desenvolviendo a buen ritmo,
tirando dardos a diestra y siniestra,
cuestionando también la actitud
de algunos seres humanos que valoran a
la gente sobre la base de lo material
ignorando a los desocupados y a los que
no tienen dinero para costear sus necesidades
básicas.
Por otro lado, y con un poco de edulcorante,
el papel del protagonista, su familia
y la relación con sus rehenes van
cementando la base de todo la anterior,
junto a otros secundarios que más
bien ofician de rutina y que casi nada
aportan al asunto. Hay cierta simplicidad,
sí, en la manera un tanto escolar
con la que se indican las fallas de uno
y otro contexto al espectador, llámese
los alevosos intereses de las autoridades
médicas, la problemática
del trabajo y el sensacionalismo vendedor
de los noticieros.
Quizá un poco más de sugestión
y menos palabrerío hubieran contribuido
a desarrollar con más fluidez los
importantes cuestionamientos realizados.
De lo que no hay duda, claro, es que Nick
no es lo mismo que John, aunque esto no
significa que Nick sea algo para descartar.
El hombre también tenía
cosas para decir y, más allá
de un libreto algo esquematizado, se las
ingenió, medianamente, para hacerse
sentir.
AY