
Título original: E. T.:
the Extra-Terrestrial
País y año de producción:
Estados Unidos, 1982-2002
Dirección: Steven
Spielberg
Guión: Melissa
Mathison
Con: Dee-Wallace Stone,
Henry Thomas, Drew Barrymore
Duración: 115
minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Aventuras
/ Ciencia ficción / Fantástico
Sitio Web: http://www.et20.com/
Reseña argumental: “Él
tiene miedo. Está totalmente solo.
Está a 3,000,000 de años
luz de su hogar.”, decía
la frase publicitaria de esta inolvidable
película de Steven Spielberg. E.
T.: el extraterrestre cuenta
la historia de la amistad especial que
se desarrolla entre Elliott, un solitario
niño que vive en una comunidad
suburbana de California, y un sensato
y benévolo visitante de otro planeta,
que se ha quedado perdido en la Tierra.
Cuando Elliott intenta ayudar a su compañero
extraterrestre a contactar su planeta
para que sea rescatado, ambos deben eludir
científicos y agentes gubernamentales
decididos a capturar a la criatura para
sus propios propósitos. El film
es exhibido nuevamente con motivo de su
vigésimo aniversario. Presenta
imagen y sonido remasterizado, escenas
nunca vistas y algunos detalles más.
El director Spielberg (Tiburón,
Encuentros cercanos del tercer
tipo, El mundo perdido)
cuenta cómo fue el origen de esta
maravillosa fantasía: "Mi
padre me llevó a Nueva Jersey y
nos acostamos en un mantel viendo hacia
el cielo; vi todos estos rayos de luz
moviéndose a través del
cielo. Nunca me asustaron. Me leía
mucha ciencia ficción y era generalmente
sobre extraterrestres tratando de apoderarse
del mundo. Pero siempre me decía
que si los extraterrestres tenían
la habilidad tecnológica para viajar
estas grandes distancias de luz para llegar
hasta aquí, no podía imaginarse
que lo harían para ser agresivos
o dominar el mundo. Lo hacían porque
estaban curiosos y querían compartir
lo que sabían con otros sistemas
planetarios y otras especies que quizás
estaban menos avanzadas. Mi padre siempre
me dijo que si había algo extraterrestre
era bueno, no malo.”
Por otro lado, y teniendo en cuenta los
difíciles momentos vividos por
Steven en su niñez, el director
afirmó que "siempre quise
relatar la historia de cómo un
niño de diez años reaccionaba
cuando sus padres se separaban y como
eso impacta el resto de su vida. Quizás
E. T.: el extraterrestre
fue una fantasía subconsciente
mía desde la infancia para que
mi vida fuera menos solitaria. Fue un
sueño de infancia de un amigo especial
que rescata a un niño de la tristeza
del divorcio.”
Curiosidades:
E. T. había recibido
nueve nominaciones al Oscar, incluyendo
Mejor Película, Director y Libreto
Original. Ganó en las categorías
de Partitura Musical Original, Efectos
Especiales, Sonido y Montaje de Efectos
Sonoros (el Oscar a Mejor Film se lo había
llevado Gandhi).
La actriz Debra
Winger fue una de las que colaboró
en la realización de la voz del
extraterrestre.
“Nunca
pretendí que E. T.
fuera otra cosa que una cinta sobre niños
hecha por un niño, porque todavía
era un chico. ¡Es más, todavía
lo soy!" - Steven Spielberg
“No me
gusta escoger una película favorita
entre mis cintas porque eso es como decir
que se tiene un hijo favorito,”
observa Spielberg. “La cinta más
significativa que he realizado es La
lista de Schindler (1993), pero
la más personal que he hecho es
E. T.. Ahora se ha convertido
en un cliché decir que una cinta
es para el niño que hay en todos.
Pero pienso que E. T.
es para las personas que somos, las personas
que han sido y las personas que quieren
volver a ser.” - S. S.
E. T.
llegó a ser el video más
alquilado en los hogares estadounidenses
hasta 1997, momento en que salió
en VHS la edición especial de la
trilogía Star Wars.
En momentos en
que E. T. había
sido estrenada en Estados Unidos, en 1982,
estaban en cartel Blade Runner
(de Ridley Scott), Tron
(de Steven Lisberger), Poltergeist:
juegos diabólicos (de
Tobe Hooper) y Reto al destino
(de Taylor Hackford), entre otras que
fueron menos famosas.
FANTASÍA HECHA REALIDAD
El efecto sigue siendo el mismo. Quizá
pueda verse más revitalizado aún,
si se compara E. T.: el extraterrestre
(1982) con un montón de producciones
actuales para niños cuya mezcla
de fantasía, emociones y entretenimiento
es terminantemente deplorable y hasta
desagradable. Lo que este trabajo de Spielberg
demostraba en su momento es que él
no solo era un hombre con ideas creativas
sino también un ser con bastante
sentimiento. No es difícil llegar
a la conclusión de que el protagonista
de esta película es el propio realizador,
con sus gustos por los cómics (afiches
pegados de Hulk en el cuarto), los juegos
electrónicos (una remera de Space
Invaders que lleva el hermano
mayor de Henry Thomas), los juguetes (bicicletas
BMX) y muñecos (personajes de La
Guerra de las Galaxias y El
Imperio contraataca a un costado
de la cama y hasta un vecino disfrazado
de Yoda para la fiesta de Halloween).
Pero los elementos autobiográficos
no se reducen a esto solamente, ya que
también hay un niño que
no quiere estar solo, que necesita un
amigo y que sufre bastante (sobre todo
inconscientemente) por la separación
de sus padres. De ahí que ese gran
momento para el protagonista (por el encuentro
con la criatura) deba ser aprovechado
al máximo, ya que al parecer los
cosas buenas duran muy poco. Y si no vean
uno de los últimos planos de la
película, con Henry Thomas (en
una actuación inolvidable) mirando
al cielo, entre nostalgia y también
angustia por el viaje de su flamante compañero.
E. T.: el extraterrestre
es una película que se atrevió
a salir del esquema de bicho invasor malvado
para apostar a un contacto entre dos culturas
con fines totalmente benéficos.
El día que paralizaron
la tierra (Robert Wise, 1951)
es uno de los ejemplos emblemáticos
en la materia. Y Rod Serling en Dimensión
Desconocida, por ejemplo, era
uno de los que más criticaba los
defectos humanos y a veces era necesario
que ocurrieran fenómenos inexplicables
o que algún ser de otro planeta
tomara su nave y viniera a la Tierra para
intermediar en asuntos bélicos,
conflictos étnicos, religiosos,
y hasta casos masivos de hambre y miseria.
Pero el toque de magia en este film de
Spielberg marca una diferencia en favor
de algo mucho más fantasioso y
que apunta a un caso más específico
que, sin embargo, puede proyectarse perfectamente
hacia todo el público. La pureza
y sencillez de esta historia hace que
el film sea algo tan emotivo como creíble.
En un momento el niño protagonista
le dice a su hermano "No seas
tonto. Esto es la realidad",
luego de revelarle el secreto de que tenía
un extraterrestre guardado en su cuarto.
Esa misma criatura fue la que hizo surgir
términos como el amor, la amistad,
el compañerismo, la espiritualidad
y hasta la comunicación; armas
fundamentales para combatir el sufrimiento
infantil, ya sea por las consecuencias
de un divorcio o la soledad en medio de
un lugar donde no pasaba mucho que digamos.
Respecto a la nueva versión hay
unos cinco minutos más de duración
y algunos cambios sobre el metraje original.
La sustitución de armas por walkie-talkies
(se ve especialmente cuando los niños
roban la ambulancia) es uno de ellos,
pero también se eliminaron los
insultos de Thomas a su hermano mayor,
modificándolos por palabras menos
agresivas, y, además, durante el
festejo de "Noche de brujas"
el disfraz de terrorista del amigo de
E. T. fue sustituido en el diálogo
por el de hippie. También se cambiaron
un poco los movimientos faciales y corporales
del extraterrestre. Respecto a los minutos
adicionales se agregaron escenas con el
pequeño y la criatura en el baño
(cuando le explica el funcionamiento de
distintas cosas).
Si la popular trilogía Star
Wars es la razón por la
que se construyen cines, siguiendo la
recordada campaña publicitaria
de George Lucas con motivo del relanzamiento
de las películas remsterizadas
y escenas nunca vistas, podría
afirmarse que E. T. es
uno de los motivos (o quizá el
motivo) por el cual una gran cantidad
de gente ve películas.