
Título original: Before
the Devil Knows You're Dead
País y año de producción:
Estados Unidos / Inglaterra, 2007
Dirección: Sidney
Lumet
Guión: Kelly Masterson
Con: Philip Seymour Hoffman,
Ethan Hawke, Albert Finney, Marisa Tomei,
Brian F. O'Byrne
Duración: 117
minutos
Calificación:
No determinada a la fecha de estreno (en
Argentina: No apta para menores de 16)
Género: Drama
/ Thriller
Reseña argumental:
Desesperados por conseguir dinero fácil,
dos hermanos de clase burguesa, Andy (Philip
Seymour Hoffman), un ambicioso hombre
de negocios casado y adicto a la heroína,
y Hank (Ethan Hawke), cuyo sueldo se va
casi íntegramente en pagar la pensión
de su ex mujer y su hijo, conspiran para
llevar a cabo el atraco perfecto: robar
la joyería de sus padres en Wetchester,
Nueva York. Nada de pistolas, nada de
violencia, y nada de problemas. Pero cuando
su cómplice decide no cumplir las
reglas del juego, las cosas no salen como
ambos se esperaban.
El veteranísimo director Sidney
Lumet (esta película la hizo a
los 83 años y ya está preparando
otra para 2009) es conocido por clásicos
como Doce hombres en pugna
(1957), Tarde de perros
(1975) y Preguntas sin respuestas
(1990).
Escasamente alejado
de la intensidad a la que nos tenía
acostumbrados en sus dramas judiciales
y thrillers, el gran director Sidney Lumet
hace lo que puede para trasladar un guión
cuya narración se asemeja bastante
a la de algunos sobresalientes trabajos
de Atom Egoyan, producto de lo elaborado
por la aquí debutante como libretista
Kelly Masterson. Fueron necesarias algunas
modificaciones, hechas por el propio Lumet,
para dar forma a esta historia de ficción
que sacude los cimientos de una familia,
cuando la avaricia y algunos problemas
económicos hace que dos hermanos
decidan asaltar la joyería de sus
propios padres, sin necesidad de lastimar
a nadie y confiando materialmente en el
seguro que respalda ese negocio. Pero
no todo sale como estaba previsto y ahí
es cuando se desencadenan situaciones
donde lo que más resalta son las
labores de algunos de los actores, empezando
por la del nervioso, inestable y desesperado
Ethan Hawke, y siguiendo por la de otro
(el que encarna Philip Seymour Hoffman)
más ambicioso, sereno y calculador,
cuyo viejo resentimiento cambia el sentido
de algunas cosas cerca del final. Una
historia que va y viene en el tiempo,
siendo narrada desde diversos puntos de
vista, con el fin de poder comprender
mejor lo que remueve y motiva a los distintos
personajes, con sacudones íntimos
que se asemejan más bien a los
de un buen drama en clave de thriller,
y no tanto al nervio típico de
esas situaciones "lumetianas",
sin tragedias tan anunciadas y con sufrimientos
implícitos que salían a
la luz de manera mucho más sutil
y al mismo tiempo impactante, y a partir
hechos no tan mínimos como los
de este caso, con una narración
más clásica y que respiraban
mucho más el aire neyorquino. Obviamente,
la película igual vale. AY