
Título original: Mon meilleur
ami
País y año de producción:
Francia, 2006
Dirección: Patrice
Leconte
Guión: Jérôme
Tonnerre, PL, sobre idea de Olivier Dazat
Con: Daniel Auteuil,
Dany Boon, Julie Gayet, Julie Durand,
Jacques Mathou
Duración: 94 minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Comedia
Sitio Web: http://mybestfriendthefilm.com/
Reseña argumental: François
(Daniel Auteuil) es un acaudalado marchante
de arte a quien sólo le interesa
su negocio. Bruno es un jovial taxista
que es como una enciclopedia andante.
El destino les unirá cuando François
acepte una inusual apuesta: su socia,
Catherine, le reta a que le presente a
un amigo. Es en ese momento cuando François
cae en la cuenta de que, en realidad,
no hay nadie en el mundo a quien pueda
llamar amigo. En plena y desesperada búsqueda
de ese amigo salvador, la casualidad hace
que François viaje varias veces
en el taxi de Bruno (Dany Boon) y se dé
cuenta de que el taxista tiene una habilidad
innata para congeniar con todo el mundo.
Así, el marchante le ofrece pagarle
un buen dinero para que le enseñe
a hacer amigos como los hace él.
El director francés Patrice Leconte
había dirigido trabajos como La
noche es mi enemiga (1988), El
marido de la peluquera (1990)
y La maté porque era mía
(1993), entre otros. El guionista Jérôme
Tonnerre estuvo en los libretos de Un
hombre y una mujer, 20 años después
(Claude Lelouch, 1986), Un corazón
en invierno (Claude Sautet, 1992)
y ¡En guardia!
(Philippe de Broca, 1997).
La menos inspirada
y quizás más convencional
película de Patrice Leconte igual
se guarda algunos buenos momentos en esa
amistad que aparece más bien como
consecuencia de circunstancias imprevistas
y no desde lo que se va planificando entre
ese vendedor de antigüedades y un
taxista de carácter casi opuesto
al del protagonista que, sin embargo,
tampoco tiene amigos de verdad. El tono
de comedia en sí y hasta con ciertos
formulismos va desplazando otras cosas
mucho más serias y que podían
haber dado para más, teniendo en
cuenta los intereses creados y el materialismo
brutal de hoy día que a veces impera
como disfraz de una buena relación.
AY