
Título original: Coeurs
País y año de producción:
Francia / Italia, 2006
Dirección: Alain
Resnais
Guión: Jean-Michel
Ribes, basado en la obra de Alan Ayckbourn
Con: Sabine Azéma,
Lambert Wilson, André Dussollier,
Pierre Arditi, Isabelle Carré
Duración: 120
minutos
Calificación:
No apta para menores de 12 años
Género: Comedia
/ Drama / Romance
Sitio Web: http://www.eneccine.com/prensa.asp?ID=corazones
Reseña argumental:
Dan (Lambert Wilson) es un soldado que
ha sido apartado del ejército recientemente.
Para escapar de su propia vida y de sus
amigos se refugia en el alcohol. Su novia
Nicole (Laura Morante), sin darse cuenta
del estado de degradación de su
relación, no encuentra el camino
correcto para acercarse a Dan. Al mismo
tiempo, Gaëlle (Isabelle Carré)
busca de manera desesperada y sin éxito
el amor. Su hermano Thierry (André
Dussollier), un agente inmobiliario, se
siente muy atraído por su compañera
de trabajo, Charlotte (Sabine Azéma).
Al igual que todos ellos, Lionel (Pierre
Arditi), que reparte su vida entre su
enfermo padre y un trabajo como barman,
intenta combatir su soledad.
El filme (premiado por la crítica
francesa y también en el Festival
de Venecia) es una adaptación de
una obra del dramaturgo inglés
Alan Ayckbourn, en quien el director francés
Alain Resnais (Hiroshima: Mi amor,
El año pasado en Marienbad,
Yo conozco la canción)
ya se inspiró para dirigir Smoking
y No Smoking en 1993.
SIETE VIDAS
Lejos de la guerra y su evocación
a través de la memoria, de la subjetividad
de sus protagonistas, y especialmente
del lenguaje innovador y rupturista, de
los recursos gramáticos que lo
grabaron a fuego dentro de la Nouvelle
Vague, Corazones (2006)
luce como un testamento artístico
mucho más simple y directo de Alain
Resnais, un retrato íntimo que
hace de seis personas (más una
que no se ve) en tono entre pesimista
y melancólico, distinto al que
sus primeras obras nos tenían acostumbrados,
aunque con nieve permanente que se ve
en el exterior y que va entrelazando las
distintas historias como si de un toque
mágico se tratara, quizás
como representación simbólica
de una calidez, de un cobijamiento cercano
que en las escenas interiores donde transcurre
toda la acción parece existir pero
de a cuenta gotas.
Los ambientes siempre son los mismos,
las representaciones muy teatrales, y
los personajes van deambulando inestables
pero siempre con preponderancia desde
la óptica de Resnais, por encima
de la pequeñez de los relatos,
a veces con demasiada extensión
para algunos y por ende injusta para otros.
No obstante, no hay intención de
cerrar historias y mucho menos de dar
finales redondos. La soledad y la consecuente
búsqueda de motivaciones para combatir
inconformismos, las conductas y las relaciones
humanas en una ciudad parisina que solo
puede apreciarse claustrofóbicamente
y desde cuatro paredes, avances que no
significan soluciones sino más
bien concientizaciones que mantienen la
esperanza dentro de una acelerada vida
moderna...; Resnais apela a tomas cercanas
para captar la esencia de personajes más
bien temerosos e inseguros, e incluso
a objetos y recuerdos en tomas rápidas
y dentro de un dormitorio, que traslucen
las estáticas vivencias de un anciano
postrado y enfermo al que el espectador
no puede ver pero sí escuchar.
La nieve, como otro de los personajes
en el film de este director francés
que ya pasó los 85 años,
siempre trae a la mente aquella maravillosa
adaptación dirigida por John Huston,
Desde ahora y para siempre
(1987), su magistral testamento (hecho
en silla de ruedas y con una máscara
de oxígeno) a partir del cuento
corto de James Joyce "The Dead",
donde un grupo de almas perdidas se reunían
en una casa para recordar viejas épocas,
mientras Huston se permitía reflexionar,
al borde de la muerte, sobre las huellas
que dejamos y el propio paso del tiempo,
con la nieve que caía sobre la
noche de Irlanda en uno de los mejores
finales que se hayan hecho en la historia
del cine. Eran personajes distintos a
los de esta Corazones,
claro, y las diferencias entre las dos
películas son considerables. Obviamente,
no se sabe lo que puede ocurrir con Resnais
en el futuro. Quizás ésta
sea su obra definitiva. O por ahí
nos vuelve a sorprender.