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EL HOMBRE ARAÑA 3


Título original
: Spider-Man 3
País y año de producción: Estados Unidos, 2007
Dirección: Sam Raimi
Guión: SR, Iván Raimi, Alvin Sargent, sobre historia de los dos primeros y basado en los caracteres creados por Stan Lee y Steve Ditko para Marvel
Con: Tobey Maguire, Kirsten Dunst, James Franco, Thomas Haden Church, Topher Grace
Duración: 140 minutos
Calificación: No determinada a la fecha de preestreno (en EE.UU., no apta para menores de 13)
Género: Acción / Aventuras
Sitio Web: http://www.sonypictures.com/movies/spiderman3/site/





Reseña argumental
: En El Hombre Araña 3, basada en la legendaria serie de Marvel Comics, Peter Parker ha conseguido finalmente equilibrar la balanza entre su devoción a M.J. y sus deberes como superhéroe. Pero una tormenta se avecina en el horizonte. Cuando su traje se transforma de repente, convirtiéndose en negro y potenciando sus poderes, también transforma a Peter.


Bajo la influencia del traje, aparecen el orgullo y el exceso de confianza de Peter y empieza a dejar de lado a los que más se preocupan por él. Aunque dos de los más temidos villanos, Hombre de Arena y Venom, consiguen un poder sin parangón y sed de castigo, la mayor batalla de Peter es contra si mismo. Spider-Man tendrá que volver a descubrir la compasión que lo convierte en lo que es: un héroe.


El director Sam Raimi había dirigido Darkman (1990), Un plan simple (1998) y Premonición (2000), además de las dos partes anteriores de El Hombre Araña. El coguionista Iván Raimi (hermano mayor de la familia Raimi) había estado en el libreto de Darkman y también en el de El ejército de las tinieblas (Sam Raimi, 1992). Su colega, Alvin Sargent, estuvo en los guiones de Gente como uno (Robert Redford, 1980), Me quieren volver loca (Martin Ritt, 1987) y Héroe accidental (Stephen Frears, 1992), entre otras.





COMPROMISO SPIDEY


A esta altura del partido uno se pregunta si el término crítica de cine le cabe a algunos productos cada vez más industrializados que llegan desde Hollywood u otras latitudes, que están empezando a asomar y cada vez con más fuerza desde Europa y Sudamérica. Si bien puede ser más fácil analizar una película de fórmula que una de autor, secuelas como El Hombre Araña 3, dirigida por Sam Raimi, dejan una sensación no extraña sino más bien de confusión.


En el caso de obras tan marketinizadas y que recaudan un montón de dólares en todo el mundo, es inevitable que quien esté detrás de cámaras vaya a tener más oportunidades para seguir en esa pequeña empresa. Y puede que en la filmografía de Raimi, las películas de El Hombre Araña superen en cantidad al resto de las que hizo y que nada tenían que ver con la saga del héroe arácnido.


Esta tercera parte es como esa lechuga de la que hay que sacar las hojas que no sirven y dejar las demás para la ensalada. El tema es que son muy poquitas las que pueden digerirse en esta ocasión. Hay dos nuevos villanos, una historia de amor y una amistad en crisis, más diálogos, menos peleas, y mayores dosis de humor. Prácticamente no falta nada. Ahora, la falla de esta secuela está en cómo se tratan todos esos elementos.


El manejo es muy esquemático, extenso, de escasa inspiración. Hay partes llamativas y otras demasiado anodinas. No vamos a desconocer la capacidad de Raimi en absoluto. Solo que la simpleza emocional y las escenas de acción que llenan más el oído que la vista es lo que termina acaparando esta segunda secuela. Venom pudo haber tenido un perfil mucho más siniestro que incluso le podía haber aportado un lado más tenebroso a la película. Sandman, sin embargo, tiene un intérprete de lujo en Thomas Haden Church (el mujeriego de Entre copas) pero eso no alcanza, si lo comparamos con las notables villanos encarnados por Willem Dafoe en la primera parte y muy especialmente por Alfred Molina en la segunda.


Esos mismos minutos que podían haber quedado en la sala de montaje quizás se hubieran capitalizado con más ironía en la comedia y con planos (generales) mucho más llamativos y por qué no innovadores (el presupuesto está) en esos combates donde los peleadores transitan como dos bolas de flipper y el montaje acelerado no da tiempo para poder apreciar tomas que se podían haber disfrutado mucho más.


Ojalá que Raimi no solo se quede con estas secuelas (aún no se sabe si dirigirá la cuarta parte, a pesar del éxito de la tercera) y siga haciendo cine más independiente por otro lado, porque es un director valioso que tiene suficiente personalidad como para no dejarse gobernar por sucesos taquilleros, que incluyen adaptaciones de exitosos films de horror asiático pero que cada vez lo muestran menos como realizador y más como un prolífico productor.


Alejandro Yamgotchian


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