
Título original: Como
un avión estrellado
País y año de producción:
Argentina, 2005
Dirección: Ezequiel
Acuña
Guión: Alberto
Rojas Apel, EA
Con: Ignacio Rogers,
Santiago Pedrero, Manuela Martelli, Carlos
Echevarría, Guillermo Pfening
Duración: 80 minutos
Calificación:
No determinada, a la fecha de estreno
(en Argentina: No apta para menores de
13)
Género: Drama
Reseña argumental: Nico
(Ignacio Rogers) está en el final
de la adolescencia. Apenas balbucea monosílabos,
expresa sentimientos de manera poco elaborada,
se divierte mirando el techo de su casa
y se relaciona de una manera dificultosa
con su propio hermano (Carlos Echevarría),
dueño de una veterinaria, y con
cuanta gente conoce, incluso con su amigo,
Santi (Santiago Pedrero), un torpe incluso
a la hora del delito menor: el robo de
medicamentos de una farmacia con la complicidad
de un empleado conoce tropiezos que un
profesional no debería permitirse.
Flotan sobre el personaje el recuerdo
del accidente aéreo en el que murieron
sus padres, una casa heredada por vender,
y la presencia de una jovencita chilena,
Luchi (Manuela Martelli), de la que Nico
se enamora perdidamente y a la que regala
un peluche al que ella aporta su voz.
De hecho, lo fugaz define el primer encuentro
entre Nico y Luchi en el aeropuerto de
Valdivia antes de embarcarse de regreso
a Buenos Aires. Bastará un cruce
de miradas para que Nico fije el rostro
de la chica en sus retinas y desee algún
día volver a verla. Ese momento
llegará cuando azarosamente la
muchacha entre a la veterinaria, atendida
por Nico y su hermano mayor (Carlos Echevarría),
para que revisen a su conejo enfermo.
Excusa ideal que encuentra el muchacho
ampuloso y tímido para originar
un nuevo encuentro y así abrir
las chances de conocerse mejor.
El joven cineasta argentino Ezequiel
Acuña había dirigido Nadar
solo (2003). Por su parte, el
coguionista Alberto Rojas Apel ya había
estado con Acuña en el libreto
de Nadar solo y cuenta
con algunos antecedentes para la televisión.