
Título original: Crónica
de un sueño
País y año de producción:
Uruguay, 2005
Dirección: Mariana
Viñoles, Stefano Tononi
Duración: 95 minutos
Calificación:
Apta para todo público
Género: Documental
Reseña argumental: Melo,
octubre de 2004, elecciones. Mariana vuelve
a su país después de tres
años. Vuelve a reencontrar su familia
y vuelve también a votar. El país
enfrenta la posibilidad de un cambio histórico,
y los habitantes de esa ciudad del interior
lo viven de un modo muy particular e intransferible.
Lejos de los grandes actos y discursos
políticos que suceden en la gran
ciudad, y a través de diferentes
relatos que transmiten anhelos, angustias
y alegrías.
El suizo Stefano Tononi y la uruguaya
Mariana Viñoles (nacida en Montevideo)
son pareja en la vida real y ambos vienen
del cortometraje; Tononi había
hecho uno (documental) sobre Jorge Luis
Borges, mientras que Viñoles cuenta
con antecedentes en cortos de ficción,
video danza y video arte.
LA ESPERANZA LATENTE
El viernes 10 de marzo se estrenó
en circuito comercial (más precisamente
en el Complejo Plaza) Crónica
de un sueño, trabajo dirigido
por la uruguaya Mariana Viñoles
y el suizo Stefano Tononi. La obra, que
ya había sido exhibida en Espacio
Guambia el pasado año, fue premiada
por la Asociación de Críticos
de Cine del Uruguay como Mejor Documental
de 2005, galardón que compartiera
junto con Raúl Sendic:
Tupamaro (2005), de Alejandro
Figueroa.
El clima que se vivía en las semanas
previas a las Elecciones Nacionales de
2004 en Cerro Largo constituyó
el epicentro de un registro cuyo resultado
es por demás valioso y en donde
los propios realizadores también
forman parte de ese cuadro, alejado de
los resonantes actos y discursos montevideanos.
Como testimonio en sí y teniendo
en cuenta lo que puede ser la parte periodística,
tanto Viñoles como Tononi dejan
bien claro su punto de vista partidario,
lo que puede traer alguna lógica
discrepancia, especialmente desde otros
sectores. Sin embargo, ellos demuestran
que la intención aquí es
otra. Mostrar una realidad con un perfil
mucho más humano que político,
y con imágenes a veces reveladoras,
poderosas, derivadas de algo que globalmente
intenta ser lo más objetivo posible,
captando oportunamente situaciones que
saltan a la vista de forma alarmante,
en medio de la vida cotidiana.
El abordaje es muy particular y se vuelca
hacia las palabras de la gente del lugar,
hacia esos mismos espacios rurales íntimos,
silenciosos, que también se han
visto en la obra del brillante documentalista
francés Nicolas Philibert, artista
admirado por los propios realizadores,
según declaraciones en la conferencia
de prensa realizada días antes
del estreno.
El sueño de la crónica
del título puede ser el triunfo
en primera vuelta del Encuentro Progresista,
pero más aún la posibilidad
de empezar a trabajar por un país
estabilizado, con su gente como protagonista
y bien representada.
A través del enojo y el sufrimiento,
por un lado, y de la nostalgia y el rescate
de la identidad, por otro, la cámara
queda frontalmente expuesta a declaraciones
casi descarnadas. Hay un ojo atento para
ángulos y planos fijos, intensos,
un lugar para ese humor que se desprende
de aquellos que siguen siendo fieles y
con orgullo a los partidos tradicionalistas,
y con bastante sarcasmo en lo que respecta
a discursos de líderes blancos
y colorados en Cerro Largo, a esa retórica
que esquiva un panorama tristísimo,
donde niños de once años
limpian canaletas a cambio de alimentos
en mal estado o productos vencidos.
Hay contrastes, además, que hablan
por sí solos, y que hacen jugar
la imagen con canciones y poemas, a veces
de manera sobresaliente.
Uno de los puntos donde más se
trabaja es en la esperanza que la gente
alberga y en especial en ese miedo que
todo lo paraliza, que es inculcado a través
de mentiras y manejes, en influir en los
votantes a cambio de canastitas de alimentos
más algunas chapas.
Y es que todo el trabajo puede ser en
sí una revelación para quien
lo ve; desde la angustia y el descreimiento
como punto de partida, las reflexiones
a través de un pueblo entre decaído
e ilusionado, y hasta el momento final
con los festejos.
Crónica de un sueño
no fue el único caso que trató
el antes de las recientes Elecciones Nacionales;
Vientos de octubre (2005)
de Daniel Amorín y Adriana Nartallo,
trabajaba el posible cambio histórico
de manera más lineal y con numerosas
entrevistas a distintas personas en Montevideo
como instrumento para ir pintando un cuadro
donde no falta el humor y la pasión
por la política en sí.
A un año del triunfo de Tabaré
Vázquez el espectador podrá
sacar sus propias conclusiones al respecto,
claro.