
Título original: Saraband
País y año de producción:
Suecia, 2003
Dirección: Ingmar
Bergman
Guión: Ingmar
Bergman
Con: Liv Ullmann, Erland
Josephson, Börje Ahlstedt, Julia
Dufvenius, Gunnel Fred
Duración: 120
minutos
Calificación:
No determinada, a la fecha de estreno
(en Argentina: No apta para menores de
13 años)
Género: Drama
Reseña argumental: Se
trata, hasta cierto punto, de una secuela
de Escenas de la vida conyugal
(1973), una película que el propio
Bergman realizara hace tres décadas
con los mismos Liv Ullmann y Erland Josephson
que reaparecen ahora, encarnando a personajes
que se llaman igual que lo que interpretaran
entonces. Pero, ¿son los mismos?
Sí y no. El personaje de Liv se
llama Marianne, como en Escenas...,
y Erland es Johan, el nombre que empleaba
en ese film y que se reitera igualmente
en otras películas de Bergman.
El drama incluye también otros
dos personajes: Henrik, el hijo de Johan,
y Karin, hija de Henrik, nieta de Johan.
Cuatro personajes, entonces. O cinco,
porque hay una "quinta en discordia",
Anna, la mujer muerta de Henrik, que aparece
únicamente en un retrato en blanco
y negro, debidamente encuadrado en las
casas de los diversos personajes. Y hasta
un sexto, siempre fuera de campo: una
invisible sirvienta que aporta algún
elemento clave. Y un séptimo, más
lejano, porque se ha refugiado en la locura:
la hija de Johann y Marianne. Y aún
un octavo, Sara, cuya lejanía es
literalmente física: ha optado
por Australia.
Esos personajes se encuentran y desencuentran,
se enfrentan y chocan en Saraband,
película en diez escenas más
un prólogo y un epílogo.
El director sueco Ingmar Bergman es conocido
por trabajos como Noche de circo
(1953), Sonrisas de una noche
de verano (1955) y El
séptimo sello (1957),
entre tantos otros.
Curiosidades:
La película fue hecha para televisión.
Saraband (2003) es una
intensa prolongación
de Escenas de la vida conyugal
(1973), por parte del todavía activo
maestro Bergman que aquí vuelve
a menejar una serie de relaciones reveladoras
(la que había sido una pareja,
un padre dominante y su hija) que apunta
a develar aquellos enigmas existenciales
y contrastes emocionales, cuyas respuestas
parecen estar en lo más profundo
de la psicología y el alma humana,
algo constante en la enorme obra de su
realizador y que ahora adquiere un tono
algo más directo, frontal, en medio
de un drama familiar por momentos magníficamente
perturbador.