
Título original: Kill
Bill: Vol. 2
País y año de producción:
Estados Unidos, 2004
Dirección: Quentin
Tarantino
Guión: Quentin
Tarantino, basado en el personaje de The
Bride (La Novia) creado por Quentin Tarantino
y Uma Thurman
Con: Uma Thurman, David
Carradine, Michael Madsen
Duración: 136
minutos
Calificación:
No apta para menores de 15 años
Género: Acción
Sitio Web: http://www.kill-bill.com/
Reseña argumental: Luego
de despachar a sus ex- colegas O-Ren Ishii
(Lucy Liu) y Vernita Green (Vivica A.
Fox) en la primera parte, la Novia (Uma
Thurman) reanuda su búsqueda de
la justicia en esta segunda Kill Bill.
Tras vencer a dos de sus oponentes, a
La Novia le quedan dos enemigos en su
"Lista de la Muerte": Budd (Michael
Madsen) y Elle Driver (Daryl Hannah),
para luego cumplir su objetivo final...matar
a Bill (David Carradine).
El director Quentin Tarantino es conocido
por trabajos como Perros de la
calle (1992), Tiempos
violentos (1994) y Jackie
Brown (1997).

Si en la primera parte se volcaba la creatividad
de Tarantino con algunos excesos (ya no
hablamos de la existencia de una historia
base convincente sino de mechar una pelea
tras otra que más que ser intensas
embarullaban) en esta secuela su director
baja la pelota al piso poniéndose
fina y exquisitamente satírico,
ayudado por un (ahora sí y gracias
en parte al guión) excepcional
trabajo fotográfico de Robert Richardson
y a través de escenas donde lo
cinematográfico brilla en medio
de paisajes solitarios y fantasmales,
largos silencios y escasas batallas, que
más que nada llevan a duelos individuales
cuerpo a cuerpo, psicológicamente
magistrales.
El ritmo del relato se aviva mucho más
que en su antecesora, mientras la parte
técnica sobresale por su impecable
factura. Si Tarantino hubiera podido sintetizar
las dos partes en apenas tres horas de
duración seguro que habría
hecho quizá la mejor película
de su carrera. Esta secuela es una de
ellas. Sus personajes están más
trabajados, hay un espacio mayor para
los diálogos, y también
situaciones tan tensas que las estira
con mucha clase y delicadeza, haciendo
que no todo explote de inmediato.
Mención aparte merece la labor
de David Carradine, como el villano Bill,
resucitado laboralmente en la vida real
y también formando parte de uno
de los tantos homenajes y recordatorios
a los que Tarantino nos tiene acostumbrados
y con mucho estilo, eso sí.