
Título original: Terminator
3: Rise of the Machines
País y año de producción:
Alemania / Australia / Estados Unidos /
Inglaterra / Japón, 2003
Dirección: Jonathan
Mostow
Guión: John D. Bracato,
Michael Ferris, sobre historia de ambos
y Tedi Sarafian, y basado en los caracteres
creados por James Cameron y Gale Anne Hurd
para The Terminator (1984)
Con: Arnold Schwarzenegger,
Nick Stahl, Kristanna Loken
Duración: 108 minutos
Calificación: Apta
para todo público
Género: Ciencia
ficción
Sitio Web: http://www.terminator3.com/
Reseña argumental: Más
de una década ha pasado desde que
John Connor (Nick Stahl) ayudó a
prevenir el Juicio Final, salvando a la
humanidad de su aniquilación. Ahora,
a los 25 años, Connor vive "fuera
de lista": sin hogar, sin tarjetas
de crédito, sin celular, sin trabajo.
Ninguna información de su existencia.
Ninguna forma de que sea rastreado por Skynet,
la supercomputadora que controla las máquinas,
que una vez intentó matarlo para
empezar la guerra contra la humanidad. Hasta
que... de las sombras del futuro, llega
la T-X, Terminatrix (Kristanna Loken), el
cyborg y máquina asesina más
sofisticada creada por Skynet. Enviada a
través del tiempo para completar
el trabajo no concluido por el T-1000, el
robot de metal líquido que interpretó
Robert Patrick en Terminator 2:
El Juicio Final (James Cameron,
1991), la T-X es tan implacable y despiadada
como hermosa, y con capacidades asombrosas
de tomar formas y el control de las máquinas.
Ahora, la única esperanza de John
Connor para sobrevivir es el Terminator
T-800 (Arnold Schwarzenegger), el cyborg
que intentó matar a su madre y luego
la protegió. Juntos deberán
triunfar sobre la tecnológicamente
superior T-X y prevenir la amenaza creciente
del Juicio Final, o enfrentar el Apocalipsis
y caída de la civilización
como la conocemos
El director Jonathan Mostow es conocido
por trabajos como El vuelo del Ángel
Negro (hecho en realidad para televisión,
en 1991; aquí estrenado en cine un
año después), Sin
rastro (hecha en 1997 y con Kurt
Russell; a no confundirla con un reciente
estreno homónimo) y U-571
(2000).
Curiosidades:
Durante el rodaje Schwarzenegger tuvo varios
problemas físicos (como, por ejemplo,
dos desgarros) que le impidieron rodar algunas
escenas de acción en el momento indicado.
El actor ya negó su participación
para la hipotética (nosotros diríamos
inminente) Terminator 4,
por más que en algunos medios se
dice que sí va a estar. Esa es su
opinión... por ahora.
La actriz (y modelo) Kristanna Loken tiene
ascendencia noruega (por parte de sus abuelos
maternos; su verdadero nombre es Kristanna
Sommer Loken) y para su papel de cyborg
(de pocas palabras) tuvo que tomar clases
de mímica, con el fin de desarrollar
expresiones faciales y movimientos corporales.
DEVOCIONES INFLUYENTES
Más allá de que The
Terminator (James Cameron, 1984)
sea mucho mejor película que su secuela
(Terminator 2: El Juicio Final,
1991), hay que reconocer que la segunda
parte es la que ha quedado en la memoria
de muchos y que incluso ha ido adquiriendo,
a lo largo de los últimos doce años,
un status de culto que supo ir desde la
música de Guns´n Roses y giros
argumentales varios (Schwarzenegger ya no
era el malo de la película), pasó
por los impactantes efectos especiales de
la época, y llegó hasta ese
recordado enemigo (Robert Patrick) al que
el gran héroe de acción de
aquel entonces (Arnie) debía enfrentar.
La productora Carolco, cuyos responsables
principales (Mario Kassar y Andrew Vajna)
pusieron toda la carne en el asador (presupuesto
récord por aquel entonces), venía
pisando fuerte; su esfuerzo, claro, se veía
traducido en boleterías de todo el
mundo.
Ahora bien; ¿era necesaria una tercera
parte? ¿Por qué no? Pero entonces,
luego de haber visto esta nueva entrega...
¿no hubiera sido mejor que en la
misma se hubiese manejado la temática
de la inminente Terminator IV
(guerra total entre cyborgs y humanos en
la Tierra) en lugar de repetir mucha cosa
que ya se vio en la segunda parte? No está
nada mal el nuevo enemigo al que Schwarzenegger
(que aparece pintado en algunos pasajes)
debe enfrentar esta vez, pero es casi un
calco de Robert Patrick; sólo que
es mujer, tiene una tecnología más
de avanzada y... punto. Después todo
queda en manos de lo que los guionistas
puedan hacer, que no fue mucho por cierto.
Lo que sí queda en la retina es cierto
esmero en la dirección de Jonathan
Mostow y ni qué hablar ese toque
de superproducción avasallante, digna
de productores como Kassar y Vajna (un poco
como lo que hoy en día representa
Jerry Bruckheimer), donde las escenas de
acción están muy bien hechas
y realmente llaman la atención. En
otras palabras: donde se rompe todo y a
la vez se logra llenar bien el ojo.
De todas maneras no hay que perderle la
pisada a Mostow, un hombre que ya ha demostrado
su pasta para este tipo de tareas, donde
prima lo visual y sonoro (El vuelo
del Ángel Negro, U-571),
y también al momento de hacer sorprendentes
labores (el thriller Sin rastro)
donde mostró su gran capacidad y
oficio. Hay otros temas, por supuesto, que
en esta tercera parte se tiran y que, quizá,
tendrán un mejor desarrollo en la
cuarta y última entrega de la saga,
aunque todo parece indicar que para la secuela
final la guerra entre máquinas y
humanos es lo que más se hará
sentir.
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