LA
CRISIS EN LAS ALTURAS

La película sigue los pasos, durante
cinco días, de una acompañante
de lujo que vive en Manhattan, y que en
cierto punto entra en conflicto con su
novio, un personal trainer, algo que profundizará
aún más algunos problemas
de la pareja y especialmente las dudas
existenciales de ella. Toda la acción
transcurre durante uno de los puntos más
álgidos de la crisis económica
norteamericana (fines de 2008) y de cara
a las Elecciones Nacionales, con Barack
Obama por un lado y John McCain por el
otro.
El relato va alternando básicamente
lo que acontece con los clientes que solicitan
los servicios de la protagonista, las
charlas que ella mantiene con distintas
personas allegadas y supuestamente de
confianza, y también lo que es
la vida de su pareja, cuyos amigos empresarios
viajan por razones laborales y a la vez
bastante entusiasmados a Las Vegas, filmando
todo con una cámara, apenas suben
al avión, como si se tratara de
un viaje de egresados.
A diferencia de lo que pueda suponerse
en principio, Confesiones de una
prostituta de lujo (2009) es
una película donde el sexo sobrevuela
la trama pero no se lo muestra en ningún
momento, algo que puede llegar a sorprender,
teniendo en cuenta que la protagonista,
Sasha Grey, es una famosa estrella estadounidense
de cine condicionado.
El libreto ya estaba hecho de antemano
y uno de los guionistas terminó
dando con Grey a través de Internet
para proponerle este papel, que, sin embargo,
implica algunos desnudos para su personaje.
El director Steven Soderbergh (sexo,
mentiras y video, Kafka,
Vengar la sangre, los
dos largos sobre el Che), que se había
enterado del trabajo de ella a partir
de una comentada entrevista que se le
hiciera a la actriz tres años atrás
en una revista de Los Ángeles,
le dejó un mensaje en la contestadora,
para luego tener una serie de encuentros,
con el fin de que pudiera prepararse para
el papel y considerando que Grey no tenía
idea de todo lo que implicaba el trabajo
de una acompañante de lujo.
Así fue que la flamante actriz
investigó por su cuenta y estuvo
en contacto con prostitutas que brindan
sus servicios a gente con mucho dinero,
para poder meterse en la piel de un personaje
que cobra 2.000 dólares la hora,
se viste de acuerdo a las preferencias
de sus clientes, estudia sus signos zodiacales
a modo de predicción astrológica
para las distintas citas, va a cenar,
luego al cine, y finalmente pasa la noche
con ellos.
El impacto del factor económico
es aquí uno de los principales
disparadores de la película. Ella
hace su trabajo para juntar rápidamente
dinero y poder llegar a formar un hogar
con su pareja, mientras sus clientes también
la usan como terapeuta, contándole
intimidades, quizás a modo de redención
social para con sus respectivas familias
y también como forma de desahogo
ante situaciones casi desesperantes que
varios de ellos sufren, afectados en sus
trabajos y negocios por la crisis, mientras
discuten de política (especialmente
el grupo que va en el avión a Las
Vegas), casi siempre llevándole
la contra a las propuestas planteadas
en su momento por Barack Obama,
El punto a favor de la película
está en cierta contemplación
para con la protagonista, en el registro
de ese desequilibrio emocional que por
momentos obstaculiza la frialdad que ella
debe tener para llevar a cabo su trabajo,
de la tristeza momentánea que la
invade y la hace ver todo negativo. Sin
embargo, la apática gestualidad
de Sasha Grey (cuya actuación se
queda un poco corta, aunque igual es aceptable
para lo que es su debut) no la ayuda tanto
a transmitir todas esas sensaciones que
también nacen del problema económico,
de los estragos que causa la crisis en
ella, en su hipotético porvenir,
e incluso en el presente de clientes mucho
más afectados y desorientados de
lo que parecen.
Esta "experiencia de la novia",
según indica el título original,
queda ahí nomás, como un
síntoma, un impulso sin demasiada
profundidad, en un planteo con ideas algo
esquematizadas y que solamente se salvan
por el sensible tratamiento en imágenes
que Soderbergh (un director que cuando
quiere hacer las cosas bien, las hace)
aporta. La película fue hecha en
HD, con muy bajo presupuesto, actores
novatos, e incluso motivó a Sasha
Grey a seguir trabajando en obras, fuera
del género condicionado.
ACTORES XXX EN LA PANTALLA GRANDE
Habría que retroceder algunas
décadas para hacer un repaso de
conocidas figuras que alguna vez aparecieron
en roles protagónicos o secundarios
dentro del cine de ficción. Uno
de los primeros casos fue el de la recientemente
fallecida Marilyn Chambers (en 2009, a
los 56 años y de una hemorragia
cerebral), que fue la actriz principal
de Rabia (1977), más
que interesante thriller terrorífico
dirigido por el canadiense David Cronenberg
y con una muy buena labor de ella.
La italiana Moana Pozzi, fallecida en
1994, a los 33 años y de un cáncer
al hígado, supo tener su época
de notoriedad al formar el "Partido
del Amor" junto a la famosa estrella
húngara Ilona "Cicciolina"
Staller. Luego de su muerte se descubrió
que no sólo tenía un marido
desde hacía tres años sino
también un hijo, que lo tuvo cuando
era menor de edad. Antes de lanzarse de
lleno a la pornografía, apareció
en películas de acción como
Fuga del Bronx (1983),
de Enzo Castellari, y hasta en Ginger
y Fred (1986) de Federico Fellini.
El caso de Traci Lords quizás
sea de los más exitosos para un
ex estrella del cine condicionado, que
había hecho casi todas sus películas
siendo menor de 18 años, lo que
le trajo varios problemas cuando eso se
descubrió, tanto a ella, por haber
adulterado papeles, como a los productores
de las películas en las que participó.
Su llamativo y exitoso personaje de Melrose
Place (1995) ya venía
precedido de actuaciones para films de
John Waters (Cry Baby,
Mamá: Asesina serial),
una carrera como cantante, y lo que pudo
haber sido su gran salto: el rol que al
final había obtenido Sharon Stone
para Casino (1995) de
Martin Scorsese (Stone obtuvo, además,
una nominación al Oscar como Mejor
Actriz de Reparto por esta película).
Rocco Siffredi, ex modelo italiano y
conocido actor y productor de vasta trayectoria
en el género, fue convocado por
la realizadora francesa Catherine Breillat
para el drama Romance
(1999), donde llamó la atención
con su labor. No se puede decir lo mismo
del legendario Ron Jeremy, un pianista
que tan sólo apareció fugazmente
en algunos films famosos como Los
cazafantasmas (1984), de Ivan
Reitman, Killing Zoe
(1993) de Roger Avary, o Doble
traición (2000) de John
Frankenheimer, pero que a su vez fue "consultor
especial" para películas como
9 semanas y media (1986)
de Adrian Lyne y Boogie Nights
/ Juegos de placer (1997) de
Paul Thomas Anderson.
Otro caso sorprendente es el de la ex
porno star Jenna Jameson, cuya niñez
y adolescencia tuvieron golpes durísimos,
incluyendo violaciones, drogas y un intento
por adelgazar que casi la mata. La estabilidad
económica le llegó al incursionar
en el striptease y luego en películas
condicionadas, aunque en 2008 anunció
su retiro definitivo del género,
pasando a actuar en comedias y films de
terror bastante flojos, y dedicándose
también a la actividad empresarial.
La industria de las películas
pornográficas es muy poderosa,
especialmente en Estados Unidos y Europa,
y en ocasiones llega a recaudar, en todo
un año, más millones de
dólares que las propias producciones
de cine hollywoodenses.
CONFESIONES DE UNA PROSTITUTA
DE LUJO (The Girlfriend Experience)
- Estados Unidos, 2009 - Dirección:
Steven Soderbergh. Guión: David
Levien, Brian Koppelman. Con Sasha Grey,
Chris Santos, Philip Eytan, T. Colby Trane,
Peter Zizzo. Duración: 77 minutos.