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Confesiones de una prostituta de lujo, de Steven Soderbergh, en DVD
LA CRISIS EN LAS ALTURAS


por AY






La película sigue los pasos, durante cinco días, de una acompañante de lujo que vive en Manhattan, y que en cierto punto entra en conflicto con su novio, un personal trainer, algo que profundizará aún más algunos problemas de la pareja y especialmente las dudas existenciales de ella. Toda la acción transcurre durante uno de los puntos más álgidos de la crisis económica norteamericana (fines de 2008) y de cara a las Elecciones Nacionales, con Barack Obama por un lado y John McCain por el otro.

El relato va alternando básicamente lo que acontece con los clientes que solicitan los servicios de la protagonista, las charlas que ella mantiene con distintas personas allegadas y supuestamente de confianza, y también lo que es la vida de su pareja, cuyos amigos empresarios viajan por razones laborales y a la vez bastante entusiasmados a Las Vegas, filmando todo con una cámara, apenas suben al avión, como si se tratara de un viaje de egresados.

A diferencia de lo que pueda suponerse en principio, Confesiones de una prostituta de lujo (2009) es una película donde el sexo sobrevuela la trama pero no se lo muestra en ningún momento, algo que puede llegar a sorprender, teniendo en cuenta que la protagonista, Sasha Grey, es una famosa estrella estadounidense de cine condicionado.

El libreto ya estaba hecho de antemano y uno de los guionistas terminó dando con Grey a través de Internet para proponerle este papel, que, sin embargo, implica algunos desnudos para su personaje. El director Steven Soderbergh (sexo, mentiras y video, Kafka, Vengar la sangre, los dos largos sobre el Che), que se había enterado del trabajo de ella a partir de una comentada entrevista que se le hiciera a la actriz tres años atrás en una revista de Los Ángeles, le dejó un mensaje en la contestadora, para luego tener una serie de encuentros, con el fin de que pudiera prepararse para el papel y considerando que Grey no tenía idea de todo lo que implicaba el trabajo de una acompañante de lujo.

Así fue que la flamante actriz investigó por su cuenta y estuvo en contacto con prostitutas que brindan sus servicios a gente con mucho dinero, para poder meterse en la piel de un personaje que cobra 2.000 dólares la hora, se viste de acuerdo a las preferencias de sus clientes, estudia sus signos zodiacales a modo de predicción astrológica para las distintas citas, va a cenar, luego al cine, y finalmente pasa la noche con ellos.

El impacto del factor económico es aquí uno de los principales disparadores de la película. Ella hace su trabajo para juntar rápidamente dinero y poder llegar a formar un hogar con su pareja, mientras sus clientes también la usan como terapeuta, contándole intimidades, quizás a modo de redención social para con sus respectivas familias y también como forma de desahogo ante situaciones casi desesperantes que varios de ellos sufren, afectados en sus trabajos y negocios por la crisis, mientras discuten de política (especialmente el grupo que va en el avión a Las Vegas), casi siempre llevándole la contra a las propuestas planteadas en su momento por Barack Obama,

El punto a favor de la película está en cierta contemplación para con la protagonista, en el registro de ese desequilibrio emocional que por momentos obstaculiza la frialdad que ella debe tener para llevar a cabo su trabajo, de la tristeza momentánea que la invade y la hace ver todo negativo. Sin embargo, la apática gestualidad de Sasha Grey (cuya actuación se queda un poco corta, aunque igual es aceptable para lo que es su debut) no la ayuda tanto a transmitir todas esas sensaciones que también nacen del problema económico, de los estragos que causa la crisis en ella, en su hipotético porvenir, e incluso en el presente de clientes mucho más afectados y desorientados de lo que parecen.

Esta "experiencia de la novia", según indica el título original, queda ahí nomás, como un síntoma, un impulso sin demasiada profundidad, en un planteo con ideas algo esquematizadas y que solamente se salvan por el sensible tratamiento en imágenes que Soderbergh (un director que cuando quiere hacer las cosas bien, las hace) aporta. La película fue hecha en HD, con muy bajo presupuesto, actores novatos, e incluso motivó a Sasha Grey a seguir trabajando en obras, fuera del género condicionado.



ACTORES XXX EN LA PANTALLA GRANDE

Habría que retroceder algunas décadas para hacer un repaso de conocidas figuras que alguna vez aparecieron en roles protagónicos o secundarios dentro del cine de ficción. Uno de los primeros casos fue el de la recientemente fallecida Marilyn Chambers (en 2009, a los 56 años y de una hemorragia cerebral), que fue la actriz principal de Rabia (1977), más que interesante thriller terrorífico dirigido por el canadiense David Cronenberg y con una muy buena labor de ella.

La italiana Moana Pozzi, fallecida en 1994, a los 33 años y de un cáncer al hígado, supo tener su época de notoriedad al formar el "Partido del Amor" junto a la famosa estrella húngara Ilona "Cicciolina" Staller. Luego de su muerte se descubrió que no sólo tenía un marido desde hacía tres años sino también un hijo, que lo tuvo cuando era menor de edad. Antes de lanzarse de lleno a la pornografía, apareció en películas de acción como Fuga del Bronx (1983), de Enzo Castellari, y hasta en Ginger y Fred (1986) de Federico Fellini.

El caso de Traci Lords quizás sea de los más exitosos para un ex estrella del cine condicionado, que había hecho casi todas sus películas siendo menor de 18 años, lo que le trajo varios problemas cuando eso se descubrió, tanto a ella, por haber adulterado papeles, como a los productores de las películas en las que participó. Su llamativo y exitoso personaje de Melrose Place (1995) ya venía precedido de actuaciones para films de John Waters (Cry Baby, Mamá: Asesina serial), una carrera como cantante, y lo que pudo haber sido su gran salto: el rol que al final había obtenido Sharon Stone para Casino (1995) de Martin Scorsese (Stone obtuvo, además, una nominación al Oscar como Mejor Actriz de Reparto por esta película).

Rocco Siffredi, ex modelo italiano y conocido actor y productor de vasta trayectoria en el género, fue convocado por la realizadora francesa Catherine Breillat para el drama Romance (1999), donde llamó la atención con su labor. No se puede decir lo mismo del legendario Ron Jeremy, un pianista que tan sólo apareció fugazmente en algunos films famosos como Los cazafantasmas (1984), de Ivan Reitman, Killing Zoe (1993) de Roger Avary, o Doble traición (2000) de John Frankenheimer, pero que a su vez fue "consultor especial" para películas como 9 semanas y media (1986) de Adrian Lyne y Boogie Nights / Juegos de placer (1997) de Paul Thomas Anderson.

Otro caso sorprendente es el de la ex porno star Jenna Jameson, cuya niñez y adolescencia tuvieron golpes durísimos, incluyendo violaciones, drogas y un intento por adelgazar que casi la mata. La estabilidad económica le llegó al incursionar en el striptease y luego en películas condicionadas, aunque en 2008 anunció su retiro definitivo del género, pasando a actuar en comedias y films de terror bastante flojos, y dedicándose también a la actividad empresarial.

La industria de las películas pornográficas es muy poderosa, especialmente en Estados Unidos y Europa, y en ocasiones llega a recaudar, en todo un año, más millones de dólares que las propias producciones de cine hollywoodenses.


CONFESIONES DE UNA PROSTITUTA DE LUJO (The Girlfriend Experience) - Estados Unidos, 2009 - Dirección: Steven Soderbergh. Guión: David Levien, Brian Koppelman. Con Sasha Grey, Chris Santos, Philip Eytan, T. Colby Trane, Peter Zizzo. Duración: 77 minutos.


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