Una fantasía
revolucionaria
HACE TREINTA AÑOS...
EN UNA GALAXIA MUY LEJANA
El pasado viernes 25 de mayo se cumplió
el trigésimo aniversario del estreno
en Estados Unidos de La guerra de
las galaxias, película dirigida
por George Lucas (en la foto, a la izquierda,
junto al actor Mark Hamill). La película
sigue figurando entre los 20 films más
vistos en la historia del cine, y habría
que imaginar el suceso que hubiera tenido
con todos los recursos publicitarios y nuevas
tecnologías actuales; quizás
duplicaría o triplicaría a
la mismísima Titanic
(1997) de James Cameron, que sigue siendo
la obra que más dinero ha recaudado
de todas hasta el momento, con casi dos
billones de dólares en su haber.
INFLUENCIA

Hablar de lo que significó esta película
implicaría volver a repasar y analizar
muchas cosas que el lector ya ha visto y
leído. Las influencias de la excelente
documentalista alemana Leni Riefenstahl,
series como Buck Rogers
y Flash Gordon (La
guerra de las galaxias iba a ser
en realidad una adaptación de esta
última), películas como La
fortaleza escondida (1958) de Akira
Kurosawa... Sin embargo, hay otras cosas
bastante más curiosas, dejando de
lado críticas en contra o gente entusiasmada
que a medida que esta película se
convertía en la más taquillera
de todos los tiempos comenzaba a verla con
otros ojos, quizás con la misma miopía
de esos críticos literarios norteamericanos
que marginaban a la ciencia ficción
en la década del ´30, acusándola
de estancarse en platos voladores en el
mismísimo momento en que estaba surgiendo
una camada de escritores fundamentales que
comenzaban a reflexionar sobre el mundo
en que vivían, a través de
relatos cortos que se publicaban en las
primeras revistas especializadas del género.
Aquellos
relatos que derivaban no solo en imaginativas
fantasías sino también en
críticas hacia la propia sociedad,
y que convertían a sus autores en
notables visionarios, eran marca registrada
de escritores como Bradbury (utopías),
Van Gogt (sistemas), Asimov (máquinas),
más tarde Heinlein y más lejos
(de la aventura pero no de la reflexión)
Clarke, que acompañaron la niñez
de Lucas y otros realizadores como Steven
Spielberg. Claro que la mejor película
dirigida por Lucas era fantasía pura
pero dentro de una historia muy bien narrada,
algo que hoy brilla por su ausencia en esas
grandes superproducciones que dan más
importancia a una impecable estrategia de
marketing que a las buenas ideas en sí,
con el éxito primando sobre la calidad.
El hecho
de que hoy día "los grandes
tanques" se estrenen de forma simultánea
tanto en nuestro país como en Estados
Unidos y otras partes del mundo no significa
que Uruguay sea considerado un país
importante o un mercado valioso; la verdadera
razón está en ganarle de mano
a la piratería. Lo paradójico
de este asunto, curiosamente, es que el
puntapié inicial de los "blockbusters"
y, en buena parte, del merchandinsing lo
vino a dar Lucas, precisamente con La
guerra de las galaxias.
GESTACIÓN
Si alguien le dice que La guerra...
no es ciencia ficción... ¡no
está tan errado! Porque la película
comienza con "Hace mucho tiempo...
en una galaxia muy lejana". Así
como el cine fue reconocido como arte en
1917, el término "ciencia ficción"
comenzó a popularizarse a partir
de 1927 y por intermedio de Hugo Gernsback
(nacido en Luxemburgo, luego radicado en
Estados Unidos), cuando un año antes
prácticamente lo potenciaba publicando
la revista Amazing Stories,
título al que rendiría homenaje
Spielberg con los famosos Cuentos
asombrosos, hechos para cine y
televisión. No hay que olvidar que
la ciencia ficción puede desarrollarse
en un futuro no muy lejano y hasta en tiempo
presente, en base a las consecuencias de
desarrollos científicos y/o técnicos
sobre la propia sociedad. La guerra...
se desarrolla, sí, en un lugar remoto,
desconocido... pero en el pasado.
Si alguien
le dice que la saga Star Wars
es una de las más grandes superproducciones
de estudio de todos los tiempos... no está
tan acertado. Porque aunque cueste creer,
para La guerra... se empezó
a manejar un presupuesto inferior a los
diez millones de dólares, que luego
Fox lo llevó a trece, siempre y cuando
el equipo comandado por Lucas cumpliera
con el plazo fijado para la fecha de estreno
y en lo posible cambiara el título
"Star Wars", que no convencía
a los ejecutivos. Si bien La guerra...
contó con ayuda monetaria de Fox,
el resto de las secuelas (y precuelas) fueron
enteramente hechas en base a préstamos
bancarios y al dinero que luego haría
millonario a Lucas, por lo que los demás
episodios (El Imperio contraataca,
El regreso del Jedi, La
amenaza fantasma, El ataque
de los Clones y La venganza
de los Sith) son películas
absolutamente independientes que Fox tan
solo se limitó a distribuir.
Con La guerra... Lucas
arriesgó su vida para hacer un film
que le quedaba chico a su imaginación.
Los nervios comenzaron a aflorar apenas
comenzó a escribir el guión
y crear su propia productora (Lucasfilm
Ltd.), en 1973. Ningún estudio aceptó
el libreto que había creado, hasta
que lo vio la Fox y le dio luz verde. En
1975 termina fundando la famosa compañía
Industrial Light & Magic, específicamente
para crear los efectos visuales de La
guerra... Y en 1997 Lucas se saca
las ganas de festejar el vigésimo
aniversario remasterizando digitalmente
la famosa trilogía y agregando escenas
que en 1977 eran imposibles de hacer.
Luego de un accidente automovilístico
donde casi se mata apenas culminado el liceo
(la famosa "fuerza" de la saga
es en realidad la fe que tuvo en Dios para
poder recuperarse), abandonó su sueño
de convertirse en piloto de carreras para
hacer cine. Pero en medio del rodaje de
La guerra... Lucas volvió
al hospital, esta vez acusado de un enorme
estrés. El médico le dijo
que estaba en un nivel de hipertensión
tal que era un total riesgo para su salud
que siguiera filmando. El director no le
hizo caso e igual siguió con su película,
ya que estaba por expirar el plazo que le
había impuesto la Fox, la cual no
tenía mucha fe en el proyecto. Pero
Lucas sí y de qué manera.
No solo terminó la película
con su vida pendiendo prácticamente
de un hilo sino que también le propuso
a la Fox un contrato a través del
cual él renunciaba a su salario como
director y se quedaba con el 40 % de lo
recaudado más todos los derechos
de merchandising, algo que los ejecutivos
de Fox prácticamente se lo concedieron
en bandeja, pensando que el film no iba
a tener éxito. Curiosamente, su amigo
Steven Spielberg pasó por una odisea
parecida al momento de filmar su primer
gran éxito Tiburón
(1975), pero esto será tema para
otra ocasión.
COROLARIO

Lucas junto a Alec Guinness
La historia de un personaje llamado Darth
Vader, un amaestrado Jedi de bien que luego
es tentado por "el lado oscuro de la
fuerza" y finalmente se redime por
amor a su hijo, trayendo la paz a costa
de su propia vida y eliminando para siempre
al líder del malvado imperio galáctico,
es el eje principal de toda la saga Star
Wars.
Por encima
de obvias influencias, es evidente que la
misma cambió el concepto del entretenimiento,
a nivel de ciencia ficción cinematográfica.
En La guerra de las galaxias
Lucas no solo crea un dinámico relato
y una atractiva historia, sino que también
despliega y coordina recursos técnicos
deslumbrantes para la época, donde
ideas tan simples como el ruido de una aspiradora
(para el motor de las naves del imperio)
se conjugaban en un excelente trabajo de
sonido y demás efectos especiales,
que le valieron numerosas nominaciones al
Oscar de la Academia, incluyendo el de Mejor
Película.
En
lo que va del nuevo milenio la ciencia ficción
norteamericana en el cine ha caído
en un pozo, del cual, ojalá, no demore
mucho en salir. Las maquetas y el trabajo
artesanal de aquellos que hoy son grandes
especialistas y profesionales de la industria,
muchas veces atados por compromisos comerciales,
siguen intachables en la memoria, gracias
al trabajo hecho para un auténtico
clásico del séptimo arte. |