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Una fantasía revolucionaria
HACE TREINTA AÑOS... EN UNA GALAXIA MUY LEJANA

por Alejandro Yamgotchian (mayo, 2007)


El pasado viernes 25 de mayo se cumplió el trigésimo aniversario del estreno en Estados Unidos de La guerra de las galaxias, película dirigida por George Lucas (en la foto, a la izquierda, junto al actor Mark Hamill). La película sigue figurando entre los 20 films más vistos en la historia del cine, y habría que imaginar el suceso que hubiera tenido con todos los recursos publicitarios y nuevas tecnologías actuales; quizás duplicaría o triplicaría a la mismísima Titanic (1997) de James Cameron, que sigue siendo la obra que más dinero ha recaudado de todas hasta el momento, con casi dos billones de dólares en su haber.



INFLUENCIA





Hablar de lo que significó esta película implicaría volver a repasar y analizar muchas cosas que el lector ya ha visto y leído. Las influencias de la excelente documentalista alemana Leni Riefenstahl, series como Buck Rogers y Flash Gordon (La guerra de las galaxias iba a ser en realidad una adaptación de esta última), películas como La fortaleza escondida (1958) de Akira Kurosawa... Sin embargo, hay otras cosas bastante más curiosas, dejando de lado críticas en contra o gente entusiasmada que a medida que esta película se convertía en la más taquillera de todos los tiempos comenzaba a verla con otros ojos, quizás con la misma miopía de esos críticos literarios norteamericanos que marginaban a la ciencia ficción en la década del ´30, acusándola de estancarse en platos voladores en el mismísimo momento en que estaba surgiendo una camada de escritores fundamentales que comenzaban a reflexionar sobre el mundo en que vivían, a través de relatos cortos que se publicaban en las primeras revistas especializadas del género.

Aquellos relatos que derivaban no solo en imaginativas fantasías sino también en críticas hacia la propia sociedad, y que convertían a sus autores en notables visionarios, eran marca registrada de escritores como Bradbury (utopías), Van Gogt (sistemas), Asimov (máquinas), más tarde Heinlein y más lejos (de la aventura pero no de la reflexión) Clarke, que acompañaron la niñez de Lucas y otros realizadores como Steven Spielberg. Claro que la mejor película dirigida por Lucas era fantasía pura pero dentro de una historia muy bien narrada, algo que hoy brilla por su ausencia en esas grandes superproducciones que dan más importancia a una impecable estrategia de marketing que a las buenas ideas en sí, con el éxito primando sobre la calidad.

El hecho de que hoy día "los grandes tanques" se estrenen de forma simultánea tanto en nuestro país como en Estados Unidos y otras partes del mundo no significa que Uruguay sea considerado un país importante o un mercado valioso; la verdadera razón está en ganarle de mano a la piratería. Lo paradójico de este asunto, curiosamente, es que el puntapié inicial de los "blockbusters" y, en buena parte, del merchandinsing lo vino a dar Lucas, precisamente con La guerra de las galaxias.


GESTACIÓN


Si alguien le dice que La guerra... no es ciencia ficción... ¡no está tan errado! Porque la película comienza con "Hace mucho tiempo... en una galaxia muy lejana". Así como el cine fue reconocido como arte en 1917, el término "ciencia ficción" comenzó a popularizarse a partir de 1927 y por intermedio de Hugo Gernsback (nacido en Luxemburgo, luego radicado en Estados Unidos), cuando un año antes prácticamente lo potenciaba publicando la revista Amazing Stories, título al que rendiría homenaje Spielberg con los famosos Cuentos asombrosos, hechos para cine y televisión. No hay que olvidar que la ciencia ficción puede desarrollarse en un futuro no muy lejano y hasta en tiempo presente, en base a las consecuencias de desarrollos científicos y/o técnicos sobre la propia sociedad. La guerra... se desarrolla, sí, en un lugar remoto, desconocido... pero en el pasado.

Si alguien le dice que la saga Star Wars es una de las más grandes superproducciones de estudio de todos los tiempos... no está tan acertado. Porque aunque cueste creer, para La guerra... se empezó a manejar un presupuesto inferior a los diez millones de dólares, que luego Fox lo llevó a trece, siempre y cuando el equipo comandado por Lucas cumpliera con el plazo fijado para la fecha de estreno y en lo posible cambiara el título "Star Wars", que no convencía a los ejecutivos. Si bien La guerra... contó con ayuda monetaria de Fox, el resto de las secuelas (y precuelas) fueron enteramente hechas en base a préstamos bancarios y al dinero que luego haría millonario a Lucas, por lo que los demás episodios (El Imperio contraataca, El regreso del Jedi, La amenaza fantasma, El ataque de los Clones y La venganza de los Sith) son películas absolutamente independientes que Fox tan solo se limitó a distribuir.


Con La guerra... Lucas arriesgó su vida para hacer un film que le quedaba chico a su imaginación. Los nervios comenzaron a aflorar apenas comenzó a escribir el guión y crear su propia productora (Lucasfilm Ltd.), en 1973. Ningún estudio aceptó el libreto que había creado, hasta que lo vio la Fox y le dio luz verde. En 1975 termina fundando la famosa compañía Industrial Light & Magic, específicamente para crear los efectos visuales de La guerra... Y en 1997 Lucas se saca las ganas de festejar el vigésimo aniversario remasterizando digitalmente la famosa trilogía y agregando escenas que en 1977 eran imposibles de hacer.


Luego de un accidente automovilístico donde casi se mata apenas culminado el liceo (la famosa "fuerza" de la saga es en realidad la fe que tuvo en Dios para poder recuperarse), abandonó su sueño de convertirse en piloto de carreras para hacer cine. Pero en medio del rodaje de La guerra... Lucas volvió al hospital, esta vez acusado de un enorme estrés. El médico le dijo que estaba en un nivel de hipertensión tal que era un total riesgo para su salud que siguiera filmando. El director no le hizo caso e igual siguió con su película, ya que estaba por expirar el plazo que le había impuesto la Fox, la cual no tenía mucha fe en el proyecto. Pero Lucas sí y de qué manera. No solo terminó la película con su vida pendiendo prácticamente de un hilo sino que también le propuso a la Fox un contrato a través del cual él renunciaba a su salario como director y se quedaba con el 40 % de lo recaudado más todos los derechos de merchandising, algo que los ejecutivos de Fox prácticamente se lo concedieron en bandeja, pensando que el film no iba a tener éxito. Curiosamente, su amigo Steven Spielberg pasó por una odisea parecida al momento de filmar su primer gran éxito Tiburón (1975), pero esto será tema para otra ocasión.


COROLARIO




Lucas junto a Alec Guinness





La historia de un personaje llamado Darth Vader, un amaestrado Jedi de bien que luego es tentado por "el lado oscuro de la fuerza" y finalmente se redime por amor a su hijo, trayendo la paz a costa de su propia vida y eliminando para siempre al líder del malvado imperio galáctico, es el eje principal de toda la saga Star Wars.

Por encima de obvias influencias, es evidente que la misma cambió el concepto del entretenimiento, a nivel de ciencia ficción cinematográfica. En La guerra de las galaxias Lucas no solo crea un dinámico relato y una atractiva historia, sino que también despliega y coordina recursos técnicos deslumbrantes para la época, donde ideas tan simples como el ruido de una aspiradora (para el motor de las naves del imperio) se conjugaban en un excelente trabajo de sonido y demás efectos especiales, que le valieron numerosas nominaciones al Oscar de la Academia, incluyendo el de Mejor Película.

En lo que va del nuevo milenio la ciencia ficción norteamericana en el cine ha caído en un pozo, del cual, ojalá, no demore mucho en salir. Las maquetas y el trabajo artesanal de aquellos que hoy son grandes especialistas y profesionales de la industria, muchas veces atados por compromisos comerciales, siguen intachables en la memoria, gracias al trabajo hecho para un auténtico clásico del séptimo arte.

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