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A propósito Harry Potter y el prisionero de Azkabán
HARRY Y LA MÁQUINA DORADA DE HOGWARTS

por Rainer Tuñón (desde Panamá) - Setiembre, 2004




Quién no conoce a Harry Potter no ha vivido el renacer del interés literario de los jóvenes del nuevo milenio. En estos días no hay quien diga que no sabe absolutamente nada sobre el joven mago británico, ni de los cinco libros escritos por JK Rowling o de las tres películas realizadas hasta la fecha, siendo la última, dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón, la que está de moda en Panamá.


Ya sabemos que Harry es un estudiante de magia en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, huérfano de padre y madre, que vive con sus tíos Vernon y Petunia y con el primo Dudley, que es una super estrella del Quidditch y que Lord Voldemort (el inmombrable) desea eliminarlo.


Las ventas de los libros de Joanne Rowling le han asegurado un puesto innegable entre los británicos: es la tercera mujer más adinerada de Gran Bretaña y todo porque en 1990, cuando estaba esperando en un tren que se había averiado en el trayecto de Manchester a la estación de King´s Cross en Inglaterra, se le ocurrió el personaje de Harry Potter, aunque se dice que tuvo que esperar hasta que pudo poner por escrito sus ideas, porque no tenía ningún bolígrafo a la mano.


De todas formas, el éxito literario sin precedentes permitió que Hollywood se interesara por llevar al cine las aventuras de Harry, dirigidas en sus dos primeras entregas por Chris Columbus, el realizador de Home Alone 1 y 2 / Mi pobre angelito 1 y 2. El resultado: Harry Potter y la piedra filosofal recaudó 975.8 millones de dólares en todo el mundo, siendo la tercera película más taquillera, por debajo de El señor de los anillos: El regreso del Rey y Titanic, mientras que la segunda terminó recaudando 866.4 millones de dólares.


Una gran ventaja del primer filme fue precisamente el tema de la introducción. El universo de Harry dnetro de la óptica de Columbus tuvo un gran efecto. Eso sí, el primero resulta ser tan flojo como el primer libro, pero bello y elegantemente diseñado, fácil de consumir por niños y adolescentes, lo suficientemente alegre e inofensivo para los padres pudorosos y sobre todo, lleno de encanto familiar.


Con el segundo filme, en cambio, ocurre lo del segundo libro. Hay madurez en la pluma de la autora y la atmósfera se percibe más oscura en el trabajo de Columbus. En esa ocasión, Harry y sus amigos vuelven a Hogwarts para el segundo año lectivo y se abre la cámara de los secretos.


Quizás, el único problema de este filme es la sensación de no ver algo nuevo, aunque el material en el cual se basa es nuevo, pues claro, se trata de la continuación de las aventuras del mago huérfano y sus inseparables amigos.


Acá, los viejos conocidos se mantienen: Los Dursley, Snape, Dumbledore, McGonagall, Hagrid, Draco Malfoy y la familia de Ron. La buena parte de la película es que supera a la anterior, aunque nuevamente se nota la falta de profundidad narrativa desde la perspectiva de Columbus.


Ya llega la tercera entrega y tuvimos el privilegio de apreciarla antes de su estreno en las salas locales. En Harry Potter y el prisionero de Azkaban hay mayor posicionamiento literario por parte de su escritora y un extraordinario trabajo en la dirección de Alfonso Cuarón (sí... el mexicano de La princesita, Sólo con tu pareja, Y tu mamá también y Grandes Esperanzas), que manteniendo la escencia de los anteriores filmes, logra mejor equilibrio entre lo que esperan los lectores de la serie Potter y los fanáticos de los filmes anteriores.

En esta tercera película, Harry Potter (Daniel Radcliffe) se entera de que Sirius Black (Gary Oldman) ha escapado de la prisión mágica de Azkaban, y como él tuvo algún grado de participación en la muerte de sus padres, algunos temen por la vida del mago.


¿Qué se puede esperar de esta tercera parte? Una prolija estética visual que combina los mejores efectos especiales de la serie con el refinado gusto por la buena fotografía y los detalles visuales que adornan la saga.


El trabajo de los actores jóvenes es hasta el momento el mejor y la participación de Oldman le da un tinte interesante a un personaje preciosamente humanizado tanto en el filme como en el libro.


Acá entra Emma Thompson como una de las profesoras, Michael Gambon reemplaza a Richard Harris como Albus Dumbledore y Alan Rickman se mantiene firme, brillante y vignte como Severus Snape. Esta película en lo que va del año ha recaudado 640 millones de dólares en el mundo entero para totalizar 2.480 millones de dólares en recaudaciones mundiales de la serie completa.


Otra cosa buena: siguen las escenas de Quiddicth, lo más entretenido de todos los filmes, aunque no lo mejor filmado de la serie.


¿Y qué es lo que viene? El 18 de noviembre de 2005 se estrenará Harry Poter y el cáliz de fuego, dirigida por Mike Newell (La sonrisa de Mona Lisa y Donnie Brasco / Brasco). Se sabe que los personajes principales no cambiarán de actores, pero se espera que se incorporen Brendan Gleeson (Troya) como Alastor 'Ojoloco' Moody; Stanislav Yanevski como Viktor Krum y Clemence Poesy en el rol de Fleur Delacour.


Se supone que será la primera vez que aparecerá la Copa Mundial de Quidditch y regresará Myrtle la Llorona (la de la segunda película).


Después de esta cuarta cinta, vendrá Harry Potter y la orden del Fénix, cuyo rodaje ya tiene fecha de incio, pero no se ha anunciado quién será su director, aunque Jason Isaacs regresa como el papá de Draco Malfoy.

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